Dos injusticias: conflicto sindical Tecomán y Resolución PAN

Vivimos una etapa en la que la legalidad ha rebasado a la justicia, fin último y no medio para acceder a la paz y armonía social. Los verdaderos jueces, lo sabemos todos, deben aspirar a alcanzar la justicia aun teniendo que pasar encima de la legalidad, aunque lo ideal es ser justo sin ser ilegal. Dos hechos recientes en nuestra entidad nos ponen a pensar seriamente en este ámbito de nuestro Estado de Derecho: el conflicto Sindical suscitado en Tecomán y la reciente resolución que dio el Tribunal con respecto a la elección interna del Comité Directivo Estatal del PAN, donde resultara triunfador Enrique Michel Ruiz.

Con respecto al primer conflicto, recrudecido innecesariamente hasta poner en riesgo la integridad física de algunos funcionarios de primer nivel del ayuntamiento, me parece que en principio hay algo que salta de inmediato a la vista: la presencia de un líder sindical, Audelino Flores, que se ha perpetuado en el poder sindica de tal modo que ha corrompido las estructuras de fondo del mismo y el fin real de la función sindical. Audelino Flores, a la manera de cualquier tirano, ha hecho del sindicalismo una empresa propia en la que los mayores beneficiados de sus dividendos son sus propios familiares, y ahí está el caso de su hijo, actual líder del priismo tecomense, que fue sindicalizado a través de argucias que, como he dicho, si bien tienen la apariencia de ser legales, como quizá lo sean, son claramente injustas por el visible conflicto de interés que existe teniendo a su padre como líder sindical. No dudo de que el gobierno municipal pueda tener deudas con los sindicalizados, todas conforme a la ley, pero estas deudas a prestaciones sindicales deberían reconsiderarse tomando en cuenta la crisis económica por la que atraviesa el propio municipio, el cual, además, vive azotado por la violencia. Hacer esto, como incluso refrescar el sindicalismo tecomense eligiendo a un nuevo líder, sería, más que un acto legal, un acto de urgente justicia.

En esa misma línea se encuentra el problema de la elección estatal interna del PAN, donde resultara ganador el ex alcalde capitalino Enrique Michel Ruiz, quien representa al panismo colimense real, al panismo sin panistas que esconden bajo su máscara los intereses de otros partidos, y que al final del día ponen en riesgo la asertividad de un proyecto político que, lo vimos en las elecciones pasadas, representó los intereses democráticos de la voluntad general colimense, de ahí que la ola albiazul haya arrasado en las elecciones. Sería un acto injusto, igualmente, que se le dieran el liderazgo panista a, en realidad, priistas, tal como fue injusto que se le devolvieran sus derechos al ex diputado panista Pedro Peralta Rivas, quien en las elecciones pasadas trabajó para la campaña del actual gobernador.

Así, pues, hace bien, por un lado, el presidente Lupillo García en llegar hasta las últimas consecuencias en el conflicto sindical de Tecomán, en donde se está ya afectando a la misma sociedad tecomense (secuestrar los camiones recolectores de la basura no es poca cosa), como también hace bien el actual líder estatal Enrique Michel Ruiz en no permitir que el futuro del panismo local se vaya de bruces al ponerlo en manos del priismo más destructivo. Son actos de justicia que la sociedad sensiblemente agradecería.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios