Dragón amarillo vs zopilotismo político

Ayer fue bloqueada la autopista Colima-Manzanillo. Este cierre lo llevaron a cabo limoneros de Tecomán y Armería en demanda de los beneficios que recibirán para el combate del dragón amarillo. Los limoneros piden diez mil pesos en efectivo por hectárea y no reconocen ninguna autoridad, ni tampoco ningún proceso. Están, como quien dice, atrincherados. Lamento su desesperación, que es legítima. Y dolorosa. Yo mismo he insistido en la atención urgente a este problema, desde todos los frentes, incluido (y más importante para mí) el de la investigación, con la Universidad de Colima al frente. Las autoridades, hay que decirlo, no hicieron oídos sordos. El gobernador Mario Anguiano logró llegar hasta el Senado para llevar este problema y muchos actores políticos de diferentes facciones (vi ahí al panista Jorge Luis Preciado, a los priístas Pico Zepeda e Itzel Ríos, aunque me extrañó la ausencia perredista) se unieron a la causa. Fue un esfuerzo de todos y se logró lo buscado. Nadie podrá negar que fue una proeza. Ya se logró lo más difícil: los recursos ya están y ahora se necesita nada más que se asignen apropiadamente. El gobierno del Estado tiene que realizar esta función para se apliquen como debe ser. ¿De veras creen los dirigentes de los limoneros que repartiendo los diez mil pesos sin llevar un registro pertinente es la vía adecuada? Son recursos públicos (de toda la ciudadanía) y el gobierno tiene que asegurarse de que se asignarán correctamente. Si los limoneros ven que esto no se hace, entonces que lo demanden, pero no antes, y menos creando otro problema: el de las personas que se ven afectadas en su derecho de libre tránsito. Ojalá, eso sí, que gobierno del Estado, unido a la Universidad de Colima, utilice un porcentaje de estos recursos para la investigación agropecuaria y, en especial, para la solución de fondo del dragón amarillo. Todos queremos que Tecomán vuelva a ser la capital mundial del limón.

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