El buscador de cabezas, de Antonio Ortuño

La celebración más grande de los libros está ahora mismo con las venas abiertas en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. A ella acuden una cantidad considerable de agentes literarios, escritores, editores, periodistas, etcétera. Ahí todo gira en torno a ese objeto sobre el que se han vaticinado las más grandes calamidades; la peor de ellas: su extinción.
Sin embargo, cuando uno entra a la FIL y ve esa muchedumbre de estanterías se tiene la certeza de que no seremos nosotros los que presenciemos su definitiva desaparición.
A mí me tocó presentar hace unos días un libro que, curiosamente, conjuga dos de mis pasiones: la literatura y la política.
Me refiero a “El buscador de cabezas”, de Antonio Ortuño, libro cónclave de dos realidades (o heridas, como lo dijera el poeta Francisco Cervantes) que se alternan en dos espacios distintos, pero con visibles puntos en común.
Cuando en 2006 Ortuño publicó esta novela -por la cual una editora le aconsejó, después de leerla, que fuera mejor a un psiquiatra-, nunca nadie se imaginó que poco tiempo después la propia realidad, como casi siempre, la arrollaría.
Realidad superada
“El buscador de cabezas”, bellamente reeditada por Ediciones B, cuenta la historia de un periodista (a la par narrador de su propia venganza) que se ve obligado a integrarse a las filas del partido fascista de cara a las elecciones, mismo que le gana sorpresivamente (o tal vez no tanto) a la izquierda, con lo cual, no bien instalados en el poder,  desatan una cazería no sólo contra parte del grupo opositor (incluidos periódicos y periodistas), sino también contra todo aquel que formaba parte de los grupos de resistencia.
Álex Faber, su personaje principal, dará cuenta de torturas, represiones, muertes y descabezamientos, justo lo que empezamos a presenciar en esta extenuante guerra contra el narcotrafico, cuyo fin –hay que decirlo- no es malo, pero cuyo medio, de haberse modificado a tiempo, podría habernos evitado este ‘tsunami’ de cadáveres que  todos (porque todos somos responsables) llevamos ahora sobre la espalda.
Aquellos que creyeron que tales infiernos no eran de este mundo, y que sólo podían  pertenecer al reducido espacio de una novela, hoy se arrepentirán de haber sido tan temerarios.
Un dato curioso: la primera edición de “El buscador de cabezas” fue en 2006, cuando la izquierda, representada por Andrés Manuel López Obrador, perdía (como en la novela) las elecciones que llevarían al triunfo al actual gobierno panista.
Aquel escenario se repite, aunque ahora la diferencia son más de 50,000 muertes, un estado de Derecho lacerado, una malograda reforma política y una sociedad que le ha perdido toda credibilidad a sus instituciones.
En 2012 estará AMLO de nueva cuenta como candidato de las izquierdas. Por eso, la reedición de “El buscador de cabezas” también reaparece en un momento crucial y, con ello, Ortuño cumple (como lo señala Víctor Roura en “Codicia e intelectualidad”) con el compromiso ético de volver a poner sobre la mesa de discusión temas que antaño quedaron pendientes.
No sabemos, eso sí, si estemos frente a un buen o mal presagio. Lo que es irrefutable es que no son pocas las cosas que han cambiado desde entonces, y muchas las que deberán transformarse en breve para evitar ser arrastrados, definitivamente, por la ignominia.
Artículo aparecido en el periódico El Financiero.

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3 comentarios en “El buscador de cabezas, de Antonio Ortuño”

Me gustaría leer ese libro. El consejo de la psiquiatra persignada es el mejor elogio que puede recibir un autor. ¡Órale y que disfrutes mucho de la feria!

Hola Rogelio! Sería interesante leer el libro y como lo menciona con justa razón hay muchas cosas que urge se cambien, siga con esas dos pasiones que al compartirlas nos enriquece con su conocimiento, Felicidades! Un saludo.

Saludos Rogelio. Tu lectura es siempre un buen presagio.

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