El cansancio de Murillo Karam

El procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, dio el viernes pasado una conferencia de prensa sobre los 43 normalistas desaparecidos.

Presentó las evidencias de tal modo que no nos quedara duda de que los estudiantes habían sido asesinados, primero, y calcinados, después, pero al final dijo que, pese a las evidencias, no podía como autoridad confirmar que fueran los estudiantes hasta que la ciencia lo ratificara.

Esto es: nos dijo sí, pero quién sabe.

Este “sí, pero quién sabe” describe perfectamente la actuación del gobierno estatal (de Guerrero) y federal sobre el caso Ayotzinapa, confirmado sólo una cosa: la incompetencia de nuestras instituciones de justicia y la incapacidad del gobierno para reconocer el crimen de Estado cometido en Iguala.

Sin embargo, pese a todo esto, la conferencia de prensa rendida por Murillo Karam pudo haber sido perfecta (¡perfecta por cientificoficcional!) de no haber cometido el desliz de decir, en medio de las preguntas que le hacían los reporteros, que ya se había cansado.

“Ya me cansé”, dijo, frente a la rabia e impotencia de todos.

Este “ya me cansé” de Karam, dicho así en un momento tan álgido de nuestra circunstancia actual, muestra el nivel de prepotencia que siempre ha caracterizado a nuestras autoridades, que se sienten intocables y dan la percepción de que somos nosotros lo que debemos servirles (siendo tolerantes ante un hombre que está cansado después de hablar escasos 30 minutos) y no ellos a la sociedad, a la cual se deben.

La reacción en las redes sociales fue, por eso, masiva. El hashtag #YaMeCansé incendió Twitter y Facebook, salió de las redes sociales y casi calcina la puerta de Palacio Nacional.

Murillo Karam dijo que vendría un profundo cambio en nuestro sistema de justicia. Que iban a empezar ya trabajar en ello.

Pero si ya está cansado: ¿cómo creerle?

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1 comentario en “El cansancio de Murillo Karam”

José Ramón Vargas Valle 11 noviembre ,2014 a las 3:00 pm

Cansarse es de humanos. Decirlo así, por un funcionario de gobierno, es de pendejos.

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