El Comentario: 39 años y su función social

Apenas ayer supe que El Comentario, periódico de nuestra máxima casa  de estudios, nació el mismo año que yo: 1974, pero de un 20 de  junio, con lo cual yo soy unos meses (1 de abril) mayor que él.

 

Para un supersticioso como yo, el dato no es algo que deba quedar  a la deriva. En El Comentario tuve mi primera columna periodística en forma, titulada “Minuciario”, en la que publiqué crónicas semanales allá por el año de 1998, durante el rectorado del Dr. Carlos  Salazar. Desde entonces, salvo un breve lapso de ausencia de dos años, he publicado ininterrumpidamente en este medio informativo universitario.

 

Aunque en estos 39 años de vida ha cumplido una función importante,  sobre todo para los estudiantes de periodismo de nuestra alma máter, que es donde se forman, considero que sortear los retos que ahora  enfrenta podrían colocarlo, sin duda, en uno de los medios de comunicación más influyentes en el estado, tomando en cuenta la precariedad de nuestro periodismo local, que vive entre dos extremos: el sicariato y la zalamería.

 

El Comentario podría ser, en este sentido, el equilibrio de esta balanza, pues le sobran los recursos (humanos y materiales) para cumplir una función social sin par, basta imaginar los universitarios de las diferentes áreas de investigación que podrían alimentarlo en respuesta a problemáticas sociales concretas que ocupen una visión especializada y una mirada imparcial.

 

Para sus cuarenta años, yo esperaría que El Comentario consolidara no sólo su nómina de colaboradores, sino también que tuviera su propia página en internet, una actividad visible en las redes sociales (tuiter, Facebook) y un enfoque editorial que fuera referente a la hora de buscar una voz autorizada para los problemas que enfrenta Colima y nuestra propia casa de estudios. Y algo muy importante, sin lo cual todo lo anterior no tendría sentido: que no le tenga miedo a la libertad.

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