El Conacyt y el Tecnoparque en Colima

Muchas noticias de gran importancia se pierden entre la andanada de noticias irrelevantes que leemos todos los días, como una misma que leí ayer y que se hizo al pa…recer viral: la de un conductor de un Nissan que le ganó una carrera al conductor de un Porche. No entendí por qué se hizo viral, pero, en cambio, sí aprendí algo, a propósito de las carreras de autos: no permitamos que lo accesorio le gane la carrera a lo esencial. Menciono esto porque ayer se dio una noticia importante para el desarrollo real del área agropecuaria en Colima: el proyecto de financiamiento para el Tecnoparque de más de 46 millones de pesos que se presentó al Conacyt por iniciativa del gobierno del Estado (representado por el mandatario Mario Anguiano y el secretario de Fomento Económico Rafael Gutiérrez), la Universidad de Colima (representada por el rector Hernández Nava) y la senadora Itzel Ríos (gestora y vínculo entre las instancias), lo anterior con el fin de que sean invertidos en dos laboratorios de agrobiotecnología y otros proyectos científicos que puedan ayudar a abatir los problemas del campo a nivel local y nacional, desde nuestro estado. La unión del gobierno de Colima y nuestra máxima casa de estudios (que, en más de un sentido, pone a los especialistas en el área) están dando, con el impulso de estos proyectos vinculados al Tecnoparque, justamente en el clavo: para que el campo salga de su crisis actual (sobre todo en los casos de mayor emergencia, como el relacionado con el dragón amarillo) se necesita no sólo atacar los efectos (dando recursos económicos a los agroproductores afectados) sino, más aún, las causas (esto es: apoyando la generación de mayor investigación y conocimiento agropecuario). De esta manera se redimirán los problemas ya existentes y, sobre todo, se prevendrán otros. Si impulsamos la salud del campo colimense estaremos también generando condiciones de sustentabilidad en otras áreas del estado, incluidas las relacionadas con la generación de empleos, la seguridad social y, por supuesto, la educación. Por eso es importante destacar esta iniciativa y, detrás de ella, impulsar otras, porque lo que abunda no redunda. Qué bueno que nuestra alma máter y el gobierno del Estado siguen recordando la importancia de la prosperidad del campo colimense, aun cuando la mayoría de los medios de comunicación (analistas incluidos) ya se hayan olvidado del asunto.

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