El descarte de Kike Rojas

Las definiciones priistas para las diferentes candidaturas a los puestos de elección popular empiezan, inevitablemente, a llegar a su fin. El acomodo de tales piezas nos indican, por contraposición, el lugar que ocuparán otras. La primera señal, nada endeble, nos la da el ahora alcalde con licencia Kike Rojas, quien se ha registrado recientemente para la diputación federal por el I distrito electoral. El registro de Kike Rojas representa, en realidad, un descarte, teniendo en cuenta que era uno de los diez precandidatos a la gubernatura del estado. Ese descarte de Kike Rojas envía, pese a quien le pesare, una clara señal: que el único candidato posible para la gubernatura es ahora Federico Rangel Lozano, quien sigue demostrando contar -según las últimas encuestas- con el capital más sólido para contender por el máximo encargo estatal. Habiéndose anotado Kike Rojas, no gratuitamente, a la máxima posición electoral después de la gubernatura de entre las que se van a competir en la próxima jornada electoral (como lo es la diputación federal por el I distrito), no podría el PRI estatal ni nacional echar por la borda la irrebatible solvencia electoral de Rangel Lozano para destinarla a un encargo menor. Esto sería un rotundo despropósito si tomamos en cuenta, además, que el contendiente de la posible alianza PAN-PRD será el aguerrido Virgilio Mendoza. La situación del PRI a nivel nacional y estatal, luego del deterioro de la imagen presidencial, no está para riesgos innecesarios. Los que intentan deteriorar el capital político de Rangel Lozano arguyendo que éste es el candidato del gobernador, vana labor hacen pues a los ojos de todos está la fortaleza electoral de un candidato (como lo es el edil capitalino) que lleva sobre su espalda un contrafuerte que supera a sus contendientes más cercanos: el de la honestidad, la solvencia moral y la integridad en su trayectoria política. Si a esto el PRI nacional y estatal no le sacan provecho político, entonces su es muy probable que quienes escriban la crónica de una derrota anunciada sean los panistas y los perredistas. Así, pues, está claro que el PRI, luego del descarte de Kike Rojas, tiene en Rangel Lozano al candidato idóneo para retener la gubernatura del estado. Ojalá que todas las fuerzas priistas, internas y externas, nacionales y estatales, logren unirse en el mismo propósito.

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