El dragón amarillo

El municipio de Tecomán ha sido considerado por décadas la capital mundial del limón,  algo que –para los que vivimos en el extranjero- nos ennoblece.

Sin embargo, esto podría venirse abajo de no detener la terrible plaga del dragón amarillo (HLB), que ya ha arrasado, según el Consejo Estatal de Productores de Limón, con más del 60% por ciento de la producción, sin dejar más alternativa que el pasmo pues resulta muy costoso reconvertir esos cultivos. El asunto es alarmante por el gran número de familias que directa e indirectamente salen afectadas y, como consecuencia, por las mermas económicas y los costos sociales que esto implica, tal como lo demuestra un video reciente realizado por la Universidad de Colima, titulado “Producción Sustentable del Limón Mexicano”, proyecto del Dr. José Manuel Palma, en el que, además, se ofrece una alternativa de combate a esta plaga. Según lo anunciado ayer por el Consejo Estatal para el Desarrollo Rural Sustentable (Condecor) se aprobaron ya dos millones y medio de pesos no sólo para apoyar a los productores de limón sino también para crear soluciones de control del dragón amarillo. Estos esfuerzos son loables, pero yo creo que lo serían más si se redoblaran y, por encima de todo, se llevaran a cabo conjuntamente Gobierno del Estado-Universidad de Colima. Cuando Estados Unidos estaba en guerra fue cuando más dinero destinó a las universidades para la investigación y desarrollo armamentista, ¿por qué no seguir este ejemplo si, en nuestro caso, se trata de un fin noble? El gobierno del Estado debería, por ejemplo, destinar un presupuesto extraordinario a los investigadores de la Universidad de Colima (como el Dr. Palma) para que sigan con sus investigaciones con el fin de lograr que la solución definitiva al problema del dragón amarillo pueda salir de especialistas que conocen de primera mano –y mejor que nadie- las condiciones agrícolas, climáticas, citrícolas, etcétera, de nuestra geografía. Un logro así podría alentar, además, un sueño de muchos –entre los que me incluyo-: ver triunfante, precisamente ahí donde fracasó el Puerto Seco, un imponente centro universitario de investigación agropecuaria.

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