El Fonca y la industria de la beca en México

En Nueva Zelanda, país donde resido desde hace más de ocho años, no existe la industria de la beca a creadores. Existe, sí, una institución (Creative New Zealand) que apoya proyectos artísticos, pero jamás comparable al monstruo en el que se ha convertido, desde su instauración con Salinas de Gortari en 1988, la burocracia del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

 

Se le siente tan inmanente a nuestro sistema que se le considera imprescindible para la evolución de nuestro arte y cultura, pues sin ella, según se lee aquí y allá, se reduciría a cenizas.

 

Hace poco el Fonca emitió la nueva convocatoria para las becas del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), que reducía considerablemente el número de beneficiados (esta vez a 100) y aumentaba, al parecer, al doble el monto mensual, no dando derecho a renovación. La reacción de muchos creadores afectados fue incendiaria. Acusaban injusticia. Tan incisiva fue su protesta que apenaba no verla apuntalada hacia causas que laceran aún más a nuestro país.

 

Para quienes no conocen el sistema de becas en México, es muy simple: el gobierno da al creador un estímulo económico mensual para que lleve a cabo un proyecto artístico o cultural, regresando a cambio lo que llaman retribución social, enfocada básicamente en participar en actividades de difusión, gestión y capacitación durante el periodo de ostentación de la beca.

 

El objetivo es que la herencia cultural de México crezca y se enriquezca con estas obras. La contrariedad es que han transcurrido más de dos décadas y aún no se nota ningún cambio sustancial, ni en lo cultural ni, mucho menos, en lo social.

 

No ha crecido a la par de la industria de la beca, por ejemplo, una industria de lectores. Tampoco vemos que las obras convertidas en parte de nuestro legado cultural sean precisamente las que fueron “subsidiadas”. Mucho menos notoria es la diferencia entre los tiempos en que la industria de la beca no existía y los tiempos de su instauración.

 

Lo que sí es evidente, en cambio, es que el sistema político corrompió en la misma proporción al sistema cultural y ahora, desafortunadamente, corre su misma suerte: nadie cree en él. Un dato lo corrobora: la mayoría de los depositarios de las prebendas culturales están al servicio del gobierno en turno.

 

El propósito, pues, de construir un legado cultural real para México a través de todo este conjunto de obras (que muy pocos ven, leen o escuchan, dicho sea de paso) agoniza o, quizá, está muerto. El Fonca, por tanto, ya no es necesario.

 

Lo que los creadores están obligados a exigir al gobierno son oportunidades de educación y de trabajo decoroso no sólo para ellos mismos sino para los casi cincuenta millones de pobres que existen en México.

 

No olvidemos que más de la cuarta parte de estos cincuenta millones son indígenas que viven en la extrema pobreza y en el completo olvido. Y, aunque nadie lo crea, en lo último que pensarían es en sentarse cómodamente a leer uno solo siquiera de los miles de libros que produce la industria de la beca en nuestro país.

 

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15 comentarios en “El Fonca y la industria de la beca en México”

Extraordinario, valiente, preciso. Los indigentes culturales (con perdón de los pedigüeños por necesidad, los que piden para no morir de hambre) deberían trabajar aunque sea una vez en su vida para que aprendan algo de la vida. Pandilla de vividores.

Te conosco porque tienes una madre extraordinaria y siempre platicando de lo dificil que ha sido exprezarte libremente sobre lo terrorifico y escalofriante padecer de nuestro pais y de nuestra ciudad.Hablar de ti es hablar de un persoje de la historia en plena lucha de esa sed de justicia,solo los VALIENTES como tu se ponen ese fusil con su calzon de manta y su sombrero para salir al luchar por lo unico que le queda rescatar al ser humano su DIGNIDAD… Felicidades por decir lo oculto de la verdad existencial.

Me parece que sería importante que el autor explicara cuáles son los mecanismos de selección y los objetivos del fondo en Nueva Zelandia. Por otra parte, pienso que la cultura es siempre algo que puede ser analizado desde el mediano al largo plazo y es muy difícil ver los efectos inmediatos de proyectos literarios, artísticos y culturales. El apoyo a la cultura siempre ha existido: haya sido desde fondos de la burguesía o desde arcas “privadas”, desde estados nacionales o extranjeros, desde mecenas anónimos u otras fuentes. Pienso que un sistema de apoyo público es lo que merece un estado orientado a la democracia sustentable, en la medida en que el aparato permite el desarrollo de voces que no coinciden con las de los intereses de empresas privadas. Además: la cultura no es un campo que dependa de la “competitividad”, sino que tiende a estar directamente relacionado con la generación de nuevos espacios de convivencia. Eso sería, mi modo de ver, pensar a largo plazo.

[…] Publicado originalmente en : Blog de Roguelio Guedea […]

Acertado e incisivo el comentario de Rogelio. ¿Carlos Lopéz, cuántas becas te negaron? 5 agosto ,2013 a las 6:30 pm

Acertado e incisivo el comentario de Rogelio. ¿Carlos Lopéz, cuántas becas te negaron para que llames vividores a los beneficiados? Nunca he sido becario del Fonca, por si te lo preguntaste.

Apreciable Rogelio, comprendo tu comentario y digamos que en cierto modo lo comparto. Si bien es cierto que el desarrollo cultural, educativo y en particular artístico en nuestro país es complejo, dependiente de diversas variables y siempre reflejo de problemas mayúsculos, me parece -con todo respeto-, un tanto superfluo tu artículo. Lo digo desde la trinchera y justo confeccionando mi aplicación para la mencionada beca. En efecto, me parece inadecuado y asistencial – por decir lo menos-, el sistema de becas y como en su momento lo expusimos desde el FOCRESI (Foro de Creadores Escénicos Independientes), ante todo insustentable. No se sostiene porque no existen condiciones para la generación de “industria” -empresas- artísticas y culturales. Siendo Director de Difusión Cultural del ITESM CSF (del que saldríamos expulsados -coherente postura de quienes nos hecharon y detentan, validan e “invierten” en el poder-), fui portavoz de la propuesta de mi equipo: la creación de una incubadora de enpresas artísticas y culturales capaces de fondear proyectos que habrían en el mediano plazo de ir modificando condiciones fiscales y administrativas que de momento no existen o son poco aplicables para empresas de esta naturaleza. Fracasamos. Hoy, luego de 11 años dedicado a la escena y en este año en el que he estrenado 4 obras, me es difícil vislumbrar mi permanencia en la creación artística sin los estímulos del lastimero y fallido FONCA. Es patético pero día a día se estrecha más la posibilidad de fondeo y gneración de recursos para los creadores y sus obras. Coincido en que modelo FONCA no es sostenible, más creo que un poco más a fondo, el análisis apuntaría a la consecuencia y sostenimiento de los proyectos que genera y sobre todo, a su repercusión social: tales no existen en la institución, más las becas, han permitido al menos en mi caso, que mi trabajo un poco se expanda. En fin, que desde un cierto agotamiento, te comparto mi punto de vista. Espero tener pronto aliento para con algun@s compas reemprender las propuestas. Abrazo!

Excelente artículo. Felicidades. Lo compartiré para, poco a poco y con valiosas ideas como la suya, ir construyendo una mentalidad ajena al paternalismo y a la dependencia económica de papá Gobierno; para dejar atrás esa tendencia de muchos, muchos mexicanos acostumbrados a extender siempre la mano que refuerza, aun más, la ya añeja idiosincracia mendicante. Magda Madero G.

Esto no es una defensa del Fonca, ni mucho menos.

pero… Vamos a ver…

No creo que debas, generalizar afirmando que el Fonca sido un fracaso en su intento de que “la herencia cultural de México crezca y se enriquezca con estas obras” y que “han transcurrido más de dos décadas y aún no se nota ningún cambio sustancial, ni en lo cultural ni, mucho menos, en lo social” porque, el valor de la herencia cultural producida en épocas tan recientes, así como y el impacto social de esta no son mensurables por el sujeto que vive en el mismo espacio temporal en la cual es producida; eso lo sabe cualquier escritor, aunque a menudo, cuando se hace juez, se le olvida.

Tu has condenado a muerte el Fonca en general; yo me haré aquí el abogado del diablo, hablando de un caso particular que conozco bien: el de las artes visuales.

Vivo en Canada, he vivido Mexico, y en ambos lugares he tenido una practica constante, con o sin beca. También he vivido en Europa y en América del sur, pero nunca he ido Nueva Zelanda. Y sin embargo, debo decir que el hecho de empezar tu argumentación comparando la política cultural de Nueva Zelanda a la de Mexico me parece un error enorme, por no decir sintomático; son dos mundos distintos, dos actitudes hacia la cultura que no se pueden comparar, porque son el fruto de situaciones geopolíticas que no tienen nada en común, y no porque una sea mejor que la otra. Lo que si te puedo asegurar es que el arte mexicano contemporáneo goza, desde los noventa, de una visibilidad superior a la de todo el arte mexicano anterior, es decir desde los muralistas, y que su notoriedad rebasa por mucho a la del arte contemporáneo Neozelandes y Canada incluso añadidas. Y que crees… muchos de los artistas mexicanos con carrera internacional han sido becarios del Fonca! No estoy hablando de la cualidad de la obra que el sistema produce y exporta, a veces pésima, algunas veces excelentes. Recuerda estoy siendo el abogado del diablo. En 100 años es muy posible recordemos solo uno en mil de los nombres de los artistas becados del Fonca. Así es la ley de la selva y es la misma en todo el mundo. ¿Crees que exagero? Solo lee los nombres de los participantes de las bienales del principio del siglo y verás. Pero, ¿Y que hay de la oportunidad que esto ha creado para algunos Mexicanos de la clase media jodida y media (como dice Chava Flores), o del todavía creciente influjo de estudiantes extranjeros que van a Mexico porque vieron la obra de los también becarios del Fonca Gabriel Orozco o a Teresa Margolles, entre otros, en una las aulas de clase situadas fuera de las fronteras Mexicanas. De esas cosas si te puedo hablar, porque fui maestro en varias universidades en Mexico y afuera. Y te podría dar miles de ejemplos. Pero ¿Como mides eso?

Vamos a ver pues, decía yo, si dicha herencia será digna de nosotros, o lo que me parece igual de valido, si nosotros somos digna de la cultura que queremos tener. En cuanto a lo social, dejemos de una vez por todas de pensar que el arte se va a transformar en pan.

Antonio Álvarez Mesta 6 agosto ,2013 a las 12:34 pm

la tesis básica del artículo es incontrovertible. Me consta que abundan los creadores artísticos que consideran un sagrado derecho el vivir del presupuesto gubernamental. Hay que superar ese patógeno paternalismo.

Estimado Rogelio: a mi me parece que casi cualquier análisis maniqueo se cae por su propio peso. En realidad creo que descalificar una institución o un programa de manera absoluta es igual de erroneo que no criticarlo. En efecto las distintas becas que ofrece el FONCA podrían caer en manos de allegados al sistema o govierno en turno y también puede criticarse con razón que no todos los creadores producen obras de calidad y trascendencia, pero si revisas la lista de cradores y buscas sobre ellos en google, también verás que hay muchas becarios que le dan todo el sentido a estos programas y que sin duda la beca influyó de manera determinante en la producción de sus obras. A mi me parece que tienes razón en algunos de tus puntos, aunque no creo que sea justo generalizar, pero la conclusión de desaparecer el FONCA si me parece más producto o de la envidia o del rechazo que quizá has sufrido al solicitar alguna de estas becas de las que hablas.

se me fue el dedo en “Gobierno”

Vaya, alguien cuerdo!!! En principio cualquier institución pro arte o cultura son una cosa ideal, pero sabemos que nuestro México no esta precisamente en condiciones, de producir y mucho menos de mantener creadores que nadie lee, nadiea ve o nadie escucha!!! Estoy de acuerdo que lo que hay que exigir y priorisar como creadores son nuestros derechos ciudadanos de este modo no necesitaremos limosnas para realizar nuestra obra!!!

Señor, si me lo encuentro en la calle… Le beso la mano.

Francisco Montes 7 agosto ,2013 a las 9:43 pm

Un comentario muy particular y personal de Don Rogelio.
Y Creo desde mi punto de vista que Al igual k muchos programas de becas o estímulos del gobierno en apoyo a la cultura pienso k de poco ayuda en generar un gran cambio en la sociedad mexicana, pork están mal enfocados dichos apoyos, aunk es peor nada k lo k el gobierno da. No deberíamos de esperar k nos llegue el éxito sin sufrir o pasar algunos obstáculos, ya k lo verdaderamente sustancial para ser una sociedad culta no es si se apoya no a los becarios si no en tener una educación de calidad e integral cn valores k lamentablemente en México es de poca calidad. Por eso somos una sociedad con innumerables problemas en varios aspectos sociales.

Esto ya es mas que sabido, yo soy tecnico teatral desde hace 9 años y he visto cientos de “beneficiados” que no solo son descocidos sino que son malisimos “comunidad artistica” no se quien se encargue de leer o aprobar los proyectos pero nunca ninguno trasciende ni se conoce aunque se presenten o salgan al extranjero compañias o artistas con trayectoria de ” renombre” que hacen siempre lo mismo y asi es cada año

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