El INIFAP y el dragón amarillo

No hace mucho escribí sobre la necesidad de impedir que el dragón amarillo, la plaga que está arrasando con la producción de limón en Colima, causara  estragos en el Estado y acarreara consecuencias sociales lamentables.
Mi posición era, básicamente, que se hiciera un frente entre gobierno del Estado y Universidad de Colima para, por un lado, tratar de remediar los daños ya causados y, por otro, ir al fondo del problema: esto es, encontrar un antídoto contra el dragón amarillo. La única solución era a través de la investigación, porque de esa forma se podían atacar sus causas y no sólo sus efectos. Esta propuesta (y, debo decirlo a título muy personal, este sueño) se ha concretado. El anuncio, hace apenas un par de días, de la inauguración del Instituto Nacional de Investigaciónes Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) en Tecomán, más el anuncio del Noveno Simposium Internacional Citrícola y el Primer Simposioum Internacinal sobre el HLB en Cítricos Ácidos, precisamente en las nuevas instalaciones del INIFAP, es la cristalización del esfuerzo iniciado por el gobierno del Estado para combatir este flagelo.
No encuentro otra solución mejor para ir avanzando en el problema del dragón amarillo, pues sería lamentable que Tecomán, insisto, dejara de ser considerada la capital mundial del limón, con las consecuencias que esto acarrea.
La Universidad de Colima, por tanto, debe unirse a esta avanzada y vincular esfuerzos en un trabajo conjunto, pues los dos bloques de investigadores (los del INIFAP y los de nuestra casa de estudios) pueden traer, sin duda, mejores resultados. No se debe detener, eso sí, la búsqueda de más apoyos para seguir paliando los estragos que sigue ocasionando la plaga en las tierras de muchos productores, prestando mayor atención, sobre todo, a aquellos que han reclamado no recibirlos. La trascendencia que tiene el INIFAP para Colima no ha sido enfatizada por los medios de comunicación ni por los articulistas que opinan a través de ellos. Hacerlo creará un compromiso más fuerte entre los investigadores del INIFAP para la solución de este problema. Que no nos gane la apatía, pues, ni el encono.

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