El PANAL, otro enemigo más de la democracia

Desde hace muchos años hay una creencia tácita de que a mayor número de partidos, más sólida es nuestra democracia y, por ende, nuestra alternancia política.

Mentira más grande no puede haber. No, al menos, para el caso mexicano, en el que abundan los partidos políticos que sólo han contribuido a engordar nuestra corrupción.

Lo que sucede a nivel nacional sucede a nivel estatal en donde contamos con una serie de partidos parasitarios (el ADC, el Verde Ecologista, el PT y ahora el PANAL) que, hay que decirlo así, estorban nada más a la salud de nuestra democracia y no hacen sino malgastar presupuestos que bien podrían ser destinados a obras sociales, todas esas que, curiosamente, no hacen ellos.

La última cloaca se abrió en el PANAL, el partido de Elba Esther Gordillo, dirigido en Colima por el joven político (joven en edad pero viejo ya en las formas en que práctica las corruptelas) Esteban Meneses, quien -según se dio a conocer- fue acusado de nepotismo por haber repartido entre amigos y familiares las candidaturas plurinominales para la próxima legislatura.

¿Lo habrá hecho para no quedársele atrás a su líder Elba Esther Gordillo, quien también repartió el pastel entre hijas, yernos, y demás? Alguien -por lo menos el IFE- debería de meter las manos en casos de tan evidente corrupción, en donde no sólo se evidencia el flagrante nepotismo sino, por encima de todo, la innecesaria existencia de partidos políticos como éste.

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