El planton en la Universidad de Colima y la renuncia del rector con licencia Aguayo Lopez

Hace unos días, un grupo de estudiantes identificados con el Movimiento Estudiantil Disidente (MED), que surgió en rechazo a la reelección del líder de la Federación de Estudiantes Colimenses, Fernando Mancilla, hizo un plantón en la rectoría de la Universidad de Colima pidiendo la renuncia del rector con licencia Miguel Ángel Aguayo López, hoy candidato priista a la diputación federal por el I distrito. La denuncia de los estudiantes es en el sentido de que es “ilegal” esta licencia del rector y que, por tanto, debe renunciar al mando de nuestra alma máter. Tomando en cuenta el escenario pre-electoral que vivimos en este momento, el asunto tiene varias aristas: la primera es política, la segunda es del derecho que tienen los estudiantes a manifestar su inconformidad y la tercera es legal. Las dos últimas han sido resueltas de buena forma, pues, en primer lugar, los estudiantes se han estado manifestando en un clima de respeto, respeto que también reciben por parte de las autoridades universitarias (aunque no deberíamos dejar de estar atentos a ello por cualquier atisbo de violencia que pueda surgir), y, en segundo, el comunicado que emite la propia rectoría indica que la licencia del rector Aguayo no es ilegal y se apega a los estatutos universitarios. Pero hay un asunto que no está todavía resuelto y que es más escabroso: y éste se da en el ámbito político. ¿A quiénes les interesa boicotear la campaña electoral del candidato priista Aguayo López? Uno: a Ecos de la Costa, metido desde hace ya tiempo en esta guerra contra el rector con licencia. Y dos: al candidato panista Milton de Alva, rival electoral de Aguayo López, a quien, la verdad sea dicha, apenas hasta hoy le ha llegado el amor por nuestra alma máter. No hay que descartar, eso sí, que hay muchos estudiantes agraviados todavía debido a la afrenta que sufrieron con la reelección del líder estudiantil Mancilla y que sus denuncias sean, por supuesto, válidas y tengan  realmente un origen más allá de lo político, pues no olvidemos que éstas empezaron antes incluso de que Aguayo López decidiera ser candidato. Por eso creo que no deben, por ningún motivo, ser demeritadas y, en ese contexto, deben ser atendidas cabalmente, incluso pensando en la posibilidad de que el rector con licencia Aguayo López se entreviste con los estudiantes (como candidato que es) y converse con ellos en un marco de tolerancia, que es –como lo ha expresado en muchas ocasiones- uno de sus principios fundamentales. No dudo que la Universidad de Colima esté bien, pero estoy seguro que podría estar siempre mejor: ¿o no?

 

 

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