El PRI ganó la elección del PAN

FUENTE: SinEmbargoMX

El mayor acreedor que tiene el presidente Peña Nieto entre aquellos que validaron su campaña presidencial es, sin duda, Estados Unidos. Por eso, la reforma más trascendente para su gobierno (que no para los mexicanos) no es ni la educativa ni la de telecomunicaciones, sino la energética, que tanto beneficiará a nuestro vecino del norte, como lo explica claramente Thomas Tunstall, experto en temas energéticos de la Universidad de Texas en San Antonio, en su artículo “Mexican energy reform likely to benefit Eagle Ford Shale producers”, en donde afirma que (traducción mía) “las empresas y los productores de la Eagle Ford Shale están en una posición privilegiada para aprovechar el boom del petróleo en México, por su cercanía con nuestro vecino del sur”. Debido al daño que la reforma energética representa para el futuro del país, una significativa cantidad de fuerzas heterogéneas (que incluyen a partidos políticos de izquierda, a la sociedad civil y a la comunidad intelectual y artística nacional y extranjera, que sumó recientemente al cineasta mexicano Alfonso Cuarón, ganador del Óscar en su última edición) se han opuesto a que se ratifique esta avanzada privatizadora del petróleo mexicano, hasta en tanto la transformación que se busca asegure que sus dividendos beneficiarán directamente a la nación. Sin embargo, un hecho reciente ha agrietado la esperanza de que esto suceda: la elección, este domingo pasado, del líder nacional del Partido Acción Nacional (PAN), de la que resultó vencedor nuevamente Gustavo Madero, criticado por el grupo panista opositor (los corderistas) de ser un aliado ciego en las reformas que impulsa el gobierno federal. Con el triunfo de Madero, como lo ve claramente la prensa internacional, los albiazules se vestirán de rojiblancos para impulsar las reformas pendientes y con ello modernizar, por fin, nuestro país. Pero no hay que olvidarlo: la única forma de transformar México no es vendiéndolo a los inversionistas extranjeros, sino educándolo, pero hoy parece que lo que en un principio sería la reforma líder de la administración peñanietista resultó, como siempre, una cortina de humo.

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