El Rincón del Colibrí

Fue Aristóteles quien en su Política dedicó precisamente un capítulo (el final) al tema de la educación de los jóvenes, y específicamente al tema de la necesidad de que aprendieran arte. Decía Aristóteles que no podía dar una explicación científica sobre algo tan intangible, por decirlo de algún modo, pero que estaba seguro que el arte tenía que ver con el alma y, por tanto, la modificaba, la hacía crecer, la robustecía. Que era, por tanto, imprescindible el arte para la formación de los jóvenes. Desafortunadamente el arte y las humanidades en México están tan mal vistas que hasta se eliminó la materia de filosofía de los programas de estudio. ¿De veras es tanta su inutilidad? Yo no lo creo así y, por fortuna, sigue habiendo personas que tampoco lo creen así. Hoy, por ejemplo, el gobernador del Estado, Mario Anguiano, y el edil capitalino, Federico Rangel Hidalgo, estarán inaugurando el fraccionamiento Rincón del Colibrí, al norte de la ciudad. Este fraccionamiento es propiedad de la poeta y empresaria (además de extraordinaria maestra) Socorro Arce y sus calles (las calles de este fraccionamiento) están dedicadas a escritores, intelectuales, poetas y artistas mexicanos, entre los que destacan Carlos Montemayor, Eduardo Casar, Gustavo Sainz, Hernán Lara Zavala y el colimense Víctor Manuel Cárdenas.  Meritorio es que el ejecutivo estatal y el edil capitalino le den con su presencia a este acto el valor innegable que tiene y no menos meritorio es que todavía haya empresarios con la sensibilidad de la maestra Socorro Arce, quien, hay que decirlo sin cortapisas, sabe muy bien que la única forma de recibir es dando. A ella dedico, por tanto, este Paracaídas.

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