El Supremo Tribunal de Justicia de Colima: ¿en crisis?

Trabajé poco más de tres años en el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, específicamente en el Juzgado Mixto Civil y Mercantil. Esto es: lo conozco bien.

Ha pasado ya casi una década, es cierto, pero en México todo, y eso cuando tenemos suerte, evoluciona a paso de tortuga. Desafortunadamente, los problemas que han venido surgiendo últimamente en torno al Supremo Tribunal de Justicia del Estado no tienen como centro un debate sobre el espíritu de la justicia y las formas de su impartición (ojalá y a esas alturas llegáramos), sino algo mucho más vulgar: la lucha por el control del órgano judicial. Son dos los grupos más visibles en conflicto. Por un lado, el que se desgrana directamente del magistrado presidente, Rafael García Rincón, y, por el otro, el que lidera la magistrada Rocío López Llerenas y que tiene como integrantes a magistrados como Miguel García de la Mora, Bernardo Alfredo Salazar y Rocío Valdovinos, quienes se atrincheraron, curiosamente, en el Diario de Colima para hacer públicas sus demandas.

Según la información que llegó a mi bandeja de correo, y que viene directamente de abogados que laboran en el mismo Tribunal, es el grupo de López Llerenas el que está exagerando la nota con el único fin de derrocar al presidente García Rincón, quien, dicho sea de paso, podría reelegirse en un par de meses más. Esta es la razón por la que se ha espolvoreado el gallinero con asuntos que antes, curiosamente, se resolvían de forma interna porque, como se me ha reseñado, sólo alcanzaban sanciones administrativas. Pero no consignaré, tampoco, asuntos vulgares ni chismes. Lo verdaderamente trascendente es que la instancia correspondiente (regida siempre conforme a derecho) ponga orden entre los insurrectos y evite que, por un asunto de ambiciones personales, las funciones sustantivas del Supremo Tribunal de Justicia se desvirtúen. Si bien, según se palpa en los mensajes recibidos, el trabajo del presidente actual no es del color que lo pintan y bien podría admitir una reelección, también es cierto que hay que tener cuidado porque, ya lo sabemos, cada quien habla como le fue en la feria.

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