El sur también existe

No tengo nada contra el norte de Colima. Ni contra las personas que allá viven. Yo mismo, de estudiante, viví allá, aunque muy modestamente. Pero nadie puede negar que es la zona rica de Colima. La zona desarrollada. La zona del “crecimiento”, y lo pongo entre comillas. Sabido es, también, que es una zona que fue aprovechada por algunos empresarios inmobiliarios que antes tuvieron influencia en la vida pública. Los que más tienen son los que mandan, pues, ya lo sabemos. Sin embargo, a veces los que más tienen no se dan cuenta de que lo que tienen es demasiado, y poco lo aprecian, de tan abundante. Los problemas que han suscitado las últimas construcciones viales del norte (los puentes, principalmente, del tercer anillo periférico), son una muestra de ello. ¿No rayan en el exceso las quejas que han generado? Es una pena, sobre todo porque de tanto ver hacia el norte nos hemos olvidado del sur, que también existe y que, para mí, es donde habitan las víctimas del norte. El que mire hacia abajo, sobre todo de la colonia Viveros a la Albarrada, pasando por la Periodistas, la Nacosari, etcétera, se dará cuenta del olvido en el que están. No hay ni un puente que las conecte. Ni una avenida que las una. Ni una callejuela que les abra una arteria hacia el mar. ¿Es porque están conformadas por nuestras más entrañables clases populares? ¿Es porque ahí viven “los olvidados” de nuestra ciudad? El gobernador Mario Anguiano se ha caracterizado por no desoír a estos sectores que otros gobernadores (y ya no es necesario ni mencionar sus nombres porque ya todos los conocen) han pisoteado. Por eso, si los del Norte hacen berrinches aun cuando lo tienen todo, le pido encarecidamente al gobierno del Estado y al municipio de Colima que mire hacia el sur, donde seguramente aplaudirán cualquier edificación que se realice entre sus calles, así tengan que poner, ellos mismos, la mano de obra.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios