El verdadero origen de la violencia en México

Dos crímenes sacudieron recientemente a Colima, pequeña ciudad al centro-occidente del país: el homicidio de una niña de escasos nueve años (Irma Jazmín), quien fuera violada, torturada y quemada; y el del sacerdote José Flores, asesinado, literalmente,  a ladrillazos.

El clamor social, como ha sucedido en casos similares en otras regiones de la república, no se hizo esperar y no sólo exigió resolver estos crímenes sino, más aún, acabar de una buena vez con el clima de inseguridad que asola nuestro país de norte a sur.

Las autoridades judiciales de Colima dieron, en un operativo ejemplar, con los responsables y, lo más importante, informaron sobre los móviles de los crímenes.

Un dato saltó a la vista: ambos estaban relacionados con el tema de la droga.

El primero, el de la niña Irma Jazmín, por una venganza entre cárteles;  el segundo, el del padre José Flores, por un asunto de adicción: el cura negó al homicida la ayuda que solía darle habitualmente y que éste (su victimario) destinaba al consumo de estupefacientes.

El trasfondo de estos dos crímenes, que han llegado a tocar fibras antes insospechadas, poco o nada responde a la nueva estrategia implementada por el nuevo gobierno federal para el combate del narcotráfico, ni mucho menos con la del anterior: poner mayor énfasis en lo curativo (sobre todo ahora que se ha aprobado el llamado Mando Único Policial) y no en lo preventivo (la rehabilitación, la confiscación de fuentes de financiamiento, las labores de inteligencia, etcétera)  no cicatrizará ninguna herida.

Si a esto agregamos que la nueva estrategia mediática federal promueve tapar el sol con un dedo (y aun así ya ha aglutinado adeptos), la solución real al problema se postergará.

Lamentablemente, ninguna de estas estrategias (ni todas juntas siquiera) podrán resolver el derrame de sangre en México si no se ataca su causa y su efecto principal: la corrupción y la desigualdad, esa pobreza indignante en la que viven 52 millones de mexicanos, 12 millones de los cuales en pobreza extrema y 32.3 millones en estado vulnerable debido a carencias sociales, según lo indica el informe2012 de la Coneval.

¿Qué hacer, pues, con el hambre de estos 52 millones de mexicanos y qué hacer con los 23.2 millones de mexicanos que se encuentran en rezago educativo?

Según la OCDE el nivel de la calidad educativa predice de mejor forma el éxito económico de un país que el número de años de educación, pero, según la Coneval, en nuestro país estamos lejos de la calidad educativa, tenemos deplorable cobertura y nuestra investigación básica y aplicada sigue en pañales.

Cualquier estrategia contra el crimen organizado que no tenga como prioridad combatir frontalmente la corrupción, reducir los índices de desigualdad y aumentar los de calidad educativa fracasará tanto o más como han fracasado las estrategias contra el crimen organizado implementadas al día de hoy.

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1 comentario en “El verdadero origen de la violencia en México”

Gracias por no olvidar tus raíces y problemas de tu bello estado, todos consternados por la inseguridad, lástima que Colima dejó de ser el paraíso, pero lograremos la tranquiliad primero Dios. Te quiere ofelia

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