¿Empate técnico?

Antes que las encuestas, que finalmente son el deseo arrebatado de una verdad inasible, está la realidad y, con ella, el sentido común. Contra esta lógica es muy difícil que engañemos y que nos engañen, de manera que no debemos olvidar que las encuestas (del tipo que sean, aunque ahora mismo las que nos atañen son las de fines electorales) sólo ratifican un trabajo ya realizado, no lo inventan. Recordemos que nada se genera por generación espontánea. Todo se va haciendo gradual y continuadamente. Por eso, precisamente, es que las encuestas de Gabinete de Comunicación Estratégica y de Berumen y Asociados publicadas por Diario de Colima en las que se declara un empate técnico entre Ignacio Peralta Sánchez y Federico Rangel Lozano, ambos precandidatos a la gubernatura del Estado, fueron calificadas como un embuste. Y fueron calificadas así porque la realidad que nos estaban mostrando las encuestadoras no reflejaba la realidad que todos hemos visto en el desempeño de ambos precandidatos. Las encuestas carecieron de aquello que nada debe ni puede prescindir: sentido común, lógica. Por ejemplo: ¿cómo puede ser posible que haya empate técnico entre un precandidato que desde que inició su gestión ha trabajado intensamente (como en el caso de Federico Rangel Lozano) y otro que hace apenas unas cuantas semanas empezó a hacerse notar, con fines puramente electoreros, entre diversos sectores de la población colimense (como en el caso de Ignacio Peralta)? La lógica nos indicaría, en todo caso, que el lugar que ocupa Ignacio Peralta podría ser ocupado o bien por Enrique Rojas o bien por Rogelio Rueda o Mely Romero, quien ha sido (ésta última) más hábil que Ignacio Peralta para encubrir con la apariencia de su labor legislativa su estrategia de promoción de imagen. No dudo que las encuestas puedan darnos, en casos como estos, un paisaje muy cercano a la verdad en cuanto a la percepción de la población con respecto a un grupo de precandidatos, dudo, sí, de las malas intenciones y los intereses (humanos al fin todos) que puedan mover a quienes las hacen, al grado de pasar por encima de la lógica más elemental, sólo por sus fines mercantilistas. ¿Tiene sentido perder la credibilidad por tan poco? En realidad todos conocemos la verdad con respecto al empate técnico entre Federico Rangel y Nacho Peralta, y no está demás repetirla: que el Otro PRI quiere imponer a Ignacio Peralta como su candidato y que para ello están buscando la venia del presidente, que Diario de Colima es el vocero del diablo y que mientras Ignacio Peralta no se legitime por sí mismo (en lugar de que lo hagan sus maquiavélicos padrinos), entonces, de llegar a ser el ungido, le pasará lo que ahora le está pasando a su presidente Peña Nieto. Muy malo sería, para él pero sobre todo para Colima, tener que mirarse en ese espejo.

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