Federico Rangel Lozano, a la gubernatura por el PRI

La salida de Locho Morán del PAN y la posibilidad de que pueda ser el abanderado del PRD para la gubernatura ha cambiado el escenario político-electoral pero sólo para bien del PRI, no para bien del PAN o del PRD. Por donde se le vea, lo que evidencia la salida de Locho Morán del PAN es una (otra más) fractura de los albiazules, y cualquier fisura o fragmentación del todo, ya lo sabemos, debilita al todo, nunca lo fortalece. Del mismo modo, el cobijo que le da el PRD colimense a un político de derecha no sólo demuestra su incongruencia ideológica sino, lo que es peor, la pobreza de la militancia del Sol Azteca, pues evidencia que el perredismo local no cuenta ni siquiera con un candidato con suficiente capital político para competir en las elecciones. El único partido político, pues, que sale fortalecido con esto es el PRI, quien, hasta este momento, ha sabido llevar por buenos cauces su proceso interno de elección del candidato a gobernador, aun cuando el Otro PRI esté utilizando todas sus artimañas para demeritar la labor del gobernador del Estado, su máximo líder y quien iniciara con la organización y proceso de elección interna. Eso sí: el PRI no puede confiarse ni tampoco abonar a una guerra sin cuartel, como la que medró la elección interna pasada. Sea Virgilio Mendoza el candidato del PAN y sea Locho Morán el del PRD (aunque lo mejor sería que fuera Virgilio Mendoza el candidato del PAN y del PRD, porque sólo de esta forma podrían aspirar a sacar al PRI del gobierno, como lo anuncian). Repito, sea Virgilio Mendoza y Locho Morán,  el PRI no puede arriesgarse a elegir a un candidato endeble, sin verdadero arraigo social y sin una visión clara de Estado. Como la única imposición que se puede permitir el PRI en este momento es la de la democracia, entonces no debe darle más vueltas al asunto: el único candidato que podría honrarlo con una victoria incuestionable es Federico Rangel Lozano, actual alcalde capitalino. Si bien el resto de los precandidatos tiene capital político significativo para funciones importantes (Nacho Peralta podría aspirar, por ejemplo, a una secretaría de estado federal,  Mely Romero o Rafael Gutiérrez a la propia alcaldía capitalina, “Kike” Rojas a una diputación federal, etcétera), ninguno (y deben reconocerlo) ha demostrado al día de hoy la solvencia electoral que cobija actualmente Rangel Lozano. Entenderlo de otra forma es privilegiar el beneficio de unos, por el fracaso de todos, cosa que ya jamás podemos permitirnos.

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