“Fondo contingente” para municipios en crisis: navaja de doble filo

El reciente cambio de administraciones municipales arrojó un dato que no sorprendió a nadie: los ayuntamientos de Colima, en su mayoría, atraviesan por una crisis financiera deplorable. Si consideramos que en una casa los responsables de salvaguardar la economía son los padres, es claro que, para el caso de los municipios, los responsables de esta crisis son los funcionarios y servidores públicos y no la población. Hasta aquí creo que nadie estará en desacuerdo. ¿Por qué se agravó la crisis? Porque los encargados de administrar las arcas lo hicieron de mala manera y esto, obviamente, debería tener consecuencias legales. Se debería de investigar y castigar a los responsables del problema. Sin embargo, me causa un poco de extrañeza que los senadores priistas (entre ellos Mely Romero, por Colima), en un acto bienintencionado sin duda pero sin medir las consecuencias, solicitaron un “fondo contingente” para solventar la crisis financiera de los municipios. Como he dicho, la propuesta es loable pero, obviamente, no ataca el problema de fondo e, incluso, es promotora de más desastres financieros, pues está con ello sentando un precedente adverso: que los encargados de las administraciones municipales despilfarren a sus anchas al fin que luego vendrán “fondos contingentes” a limpiar toda la inmundicia. Si estos recursos se van a aplicar tiene que hacerse una vez que se haya asegurado la transparencia en el uso de los mismos y, sobre todo, el castigo a los responsables de haber dejado el lastre financiero. De otra forma, el fondo contingente caerá dentro de un barril sin fondo, que seguirá lastimando, como siempre, a la parte más sensible de todo este conflicto: la sociedad.

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