Gobernador y rector: los saldos del informe

De los informes realizados por el rector de nuestra máxima casa de estudios,  Eduardo Hernández Nava, primero, y del gobernador del Estado, Mario Anguiano Moreno, después, se puede tomar el pulso de las problemáticas más importantes que tendrán que enfrentar en los próximos años nuestra alma máter y la administración anguianista.
Es evidente que, para el primero de los casos, el reto más visible sigue siendo el FOSAP,  mismo que, hay que decirlo, está generando cada vez más la impresión de que la invitación al diálogo y a la unidad universitaria propuesta por el rector Hernández Nava está sepultando la actitud rijosa del líder del SUTUC, Leonardo Gutiérrez. Tan es así: que la manifestación que hubo fuera del Teatro Universitario, lugar donde se realizó el informe rectoral, no fue sino la viñeta fúnebre de un movimiento que parece diluirse en sus propias contradicciones.
El SUTUC, pues, y su líder deberán saber que, si de verdad buscan beneficiar el porvenir de los pensionados, con esa errática estrategia no harán sino cancelarlo. En síntesis: el conflicto del FOSAP es legal, pero su solución es política. Y, por el bien de los estudiantes, urge que esta ya se concrete. Con respecto al informe del gobernador destacan, también, varios aspectos importantes. En primer lugar fue una rendición de cuentas breve y concisa, una síntesis de logros conseguidos y de retos por venir. El mayor logro está en la importancia que le ha dado el gobierno del Estado al tema de la eficiencia en todos sus rubros (sobre todo, por supuesto, el del gobierno digital). La eficiencia no requiere derramas económicas profusas y genera mucho bienestar social, y por ello, en tiempos de crisis financieras, es un paliativo que nunca debe soslayarse. Los retos de la administración anguianista siguen siendo claros: la seguridad pública (acabar con el flagelo de la violencia derivada principalmente del narcotráfico), la salud (sobre todo en lo que respecta a la prevención), la educación (única vía para conseguir mayores niveles de conciencia social) y, sin duda, la búsqueda de un gobierno aún más eficaz y transparente (pues ello genera en la población confianza y credibilidad). El tema de la sucesión gubernamental no puede, tampoco, dejarse a un lado. Ya empiezan a aparecer en el escenario los candidateables, tanto de uno como de otro partido. Por ahora son ellos los que buscan los reflectores, pero lo interesante vendrá cuando los reflectores empiecen a buscarlos a ellos. Si bien un brinco no es la carrera, hay que estar atentos, pues los maratonistas ya están –lo queramos o no- en los vestidores.

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