Gobierno del Estado y UdeC: un proyecto común

Estamos a unos días de que la Universidad de Colima tenga nuevo rector:
el contador Eduardo Hernández Nava. El discurso de toma de posesión será
un indicador importante que, leído entre líneas, marcará el sello de su
gestión rectoral. Independientemente de rubros clave que no debe desacatar
la nueva administración universitaria (desburocratización académica,
internacionalización, investigación con vocación social, etcétera),
también está la alianza que deberá tener con las políticas públicas
de la administración de Mario Anguiano, que siempre ha priorizado –y
debe priorizar aún más en estos tres años que le restan- el tema social,
sobre todo en beneficio de las clases más desprotegidas, muchas de las
cuales se concentran en las zonas rurales. La Universidad de Colima,
cuyo nuevo lema ahora tiene su énfasis en lo social, y el gobierno del
Estado no deben ya trabajar separadamente. Es necesario que tengan un
proyecto común en las problemáticas que más aquejan a nuestro Estado:
la inseguridad, la pobreza (ahora que Tecomán es el único municipio de
Colima que forma parte de la Cruzada contra el Hambre), el campo (con el
tema del dragón amarillo), etcétera. Pero también en áreas en las que se
ha avanzado pero en las que se requerirá que no se decaiga, como en el
caso de la mejora regulatoria, la inversión extranjera, la educación y
la salud, sobre todo la preventiva. El gobierno del Estado y la Universidad
de Colima no pueden perder la oportunidad de ir de la mano, pues, en
ámbitos que mejorarían considerablemente la calidad de vida de los
colimenses, que es a eso a lo que se reduce el fin que debe cumplir
todo gobierno y toda universidad en la sociedad.

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