Héctor Insúa, crónica de una reelección anunciada

Aunque se siguen moviendo las piezas políticas que ocuparán los diferentes cargos de elección para los próximos comicios, las que se perfilan para la capital del Estado parece que ya están definidas: Héctor Insúa va a la reelección, Walter Oldenbourg va por el PRI (habiendo desistido de hacerlo Romero Coello, sus fundadas razones tendría), Roberto Chapula por Nueva Alianza, Rafael Briceño se dice que por Morena (partido cada vez más desdibujado en nuestra entidad) y es posible que Locho Morán vaya por Movimiento Ciudadano, luego de que rompiera relaciones con el Frente. Si bien es muy difícil saber a ciencia cierta cuál es el real desempeño de un gobernante, a menos que un escándalo o u desorbitado júbilo lo ponga en evidencia, la percepción general es que Héctor Insúa ha hecho un buen trabajo, esto dentro de los márgenes que le da tener una burocracia realmente abultada y un sindicato crispado, además de un gobierno estatal distinto a su nomenclatura política.

Este buen trabajo de Héctor Insúa así fue considerado por el Comité Nacional de su propio partido y, como consecuencia, se le dio luz verde para que buscara la reelección. Sin ser temerario, y viendo la postulación que hizo el propio PRI para la alcaldía y aun con la posible postulación de Locho Morán, lo que aventuro es que los astros han obrado en favor de Insúa, los astros o los humanos encargados de las estrategias políticas locales. O ambos.

Con todo y que Walter Oldenbourg es un empresario reconocido en Colima (lo que imagino que su postulación habrá caído bien en este sector), en términos políticos no tiene ni trayectoria en la administración pública ni tampoco en lo electoral, lo que complicaría realmente su expectativa de triunfo. Punto para Insúa.

El perfil de Roberto Chapula, por ejemplo, quien fuera priista de toda la vida y ahora decidió renunciar a su militancia rojiblanca para postularse a la alcaldía por Nueva Alianza, no ha sido nunca –las razones son complejas- de gran empatía para la mayoría de la sociedad colimense, pues si bien un sector social (la clase media baja y baja) lo ve con simpatía, otro sector (la clase media alta y alta, la más conservadora) más bien no congenia con él. Otro punto para Insúa.

El caso de Rafael Briceño es similar al de Walter Oldenbourg: un ciudadano con una trayectoria significativa en la administración pública y empresarial (fue secretario de Planeación, asesor, presidente de Canacintra Colima, etcétera) pero sin millaje electoral, de manera que esperar que la marca AMLO pueda subsanar esta deficiencia sería demasiado especular. Un punto más para Insúa.

Dejo para el final a Locho Morán Sánchez porque es quien más podría dar la batalla por la alcaldía, si es que se postula, considerando no solo que ya fue alcalde  (y lo hizo bien), sino también considerando que ya derrotó en dos elecciones a Roberto Chapula, una de ellas por la alcaldía de Colima precisamente. Locho Morán tiene arraigo en nuestra capital, es reconocido como empresario, y si bien fue edil capitalino hace más de diez años, no olvidemos que fue candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano hace menos de tres y lo volvió a poner en el espectro social.

Aun así, y salvo que haga una campaña de hilado muy fino, no creo que se haga del triunfo, ya en su momento pormenorizaré esta afirmación. Un último punto para Insúa. Nada está escrito, eso es irrefutable, la imagen que tenemos del mundo nos cambia de un día para otro, ya lo hemos visto, pero dados los candidatos postulados para la alcaldía, lo más seguro es que el actual edil ratifique su reelección.

 

 

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