Hernánde Nava: segundo informe rectoral

Contrario a lo esperado, el segundo informe del rector Eduardo Hernández Nava se salió de los esquemas tradicionales, y no sólo por el formato del mismo (que incluyó una primera parte de lo hecho durante 2014 y otra de lo planeado para 2015), sino porque no tuvo reparo y, al no tenerlo, fue claro y contundente al tocar el tema de aquellos que han pretendido desestabilizar -sin éxito, obviamente- a nuestra alma máter. El rector Hernández Nava insistió en que para evitar que estos ataques pusieran a nuestra máxima casa de estudios en situación de riesgo, la única vía de salvaguarda era la unidad. No fue azaroso, en este sentido, que a su izquierda tuviera a los representantes de las asociaciones más importantes de la institución: la de Estudiantes, la de Mujeres Universitarias, la de Trabajadores, la de Egresados y, por último, la de Pensionados y Jubilados. Es preciso enfatizar que si estos representantes prefirieron estar al lado del rector universitario en lugar de al lado de la veintena de protestantes que estaban afuera del recinto universitario, es porque estos también han creído que la unidad universitaria es más fructífera que la irracional confrontación y la sed de venganza. Si bien este fue uno de los aspectos que más sobresalieron en el informe del rector (este de la unidad universitaria y la no aceptación de que grupos políticos de cualquier fracción hagan militancia en nuestra casa de estudios), sin duda el logro de mayor envergadura de entre los consumados en 2014 es el de la creación del Centro para el Desarrollo de la Familia Universitaria (Cedefu), que dirige la señora Alicia López de Hernández. Este centro, cuyo mayor mérito es la cohesión de muchas áreas de distinta índole (estancia infantil, estudiantes voluntarios, clínica universitaria de atención psicológica, discapacidad, etcétera), fortalecerá el lema que se ha impuesto este rectorado: educación con responsabilidad social, pues no sólo beneficiará a la comunidad universitaria sino también a los sectores más vulnerables de nuestro estado. De llevarse con eficacia, el Cedefu podría convertirse en uno de los bastiones más trascendentes de nuestra casa de estudios y en un modelo a seguir incluso para la propia estructura de gobierno estatal y nacional. Basta decir, finalmente, que el rector Hernández Nava llegó a su segundo informe más consolidado de lo que muchos esperaban, y gran parte de ello se ha debido, como ya lo dije al principio, a que no se acuarteló en su oficina del edificio de rectoría, sino más bien salió de ella para dedicarse a sumar la diversidad de voluntades que integran nuestra comunidad universitaria, todas con fines y aspiraciones distintas en lo personal, sí, pero con un objetivo común en lo general: la conciencia de que ser universitario significa trabajar por la esencia de toda institución educativa: los estudiantes. Si toda la comunidad universitaria no olvida anteponer a cualquier interés personal el interés de la comunidad estudiantil, que es a la que todos nos debemos, entonces estaremos siempre a la altura del deber universitario. Lo demás, ya lo sabemos, es demagogia.

 

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