Jorge Luis Preciado y la unidad del PAN-Colima

Hace unos días, los panistas colimenses nos dieron una gran lección de civilidad política. Decidieron limar las diferencias y eligieron a Jesús Fuentes Martínez como candidato de unidad para dirigir los destinos de los blanquiazules, a partir del próximo 27 de julio, en lo que será su reto más grande: las elecciones de 2015. Aunque es indudable la voluntad de consenso de los panistas, también es notorio que la consumación de este acuerdo final tuvo en Jorge Luis Preciado Rodríguez, hoy por hoy el panista colimense más importante, a su hábil artífice, sobre todo si se considera, dentro de la lógica de las jerarquías de poder, su cercanía con Gustavo Madero, líder nacional del PAN. Preciado Rodríguez fue, pues, el emisario que puso el equilibrio en la balanza y, con ello, deliberada o inconscientemente, se colocó él mismo en la primera posición de entre los candidatos a la gubernatura por el PAN. El otro es, ya lo sabemos, Virgilio Mendoza Amezcua, y nadie más. Si bien Mendoza Amezcua  ha venido realizando un trabajo importante en el puerto (lo que le ha dado notoria visibilidad), la percepción de los que hemos observado la arena política en los últimos diez años es que no tiene el mismo arrastre ni, ahora, la destreza política de Preciado Rodríguez, quien, por la atalaya en la que ahora se encuentra pero, sobre todo, porque conoce además muy bien las terracerías por donde caminan los colimenses de a pie, sería el único que podría dar una batalla real a los priistas en 2015. A la militancia blanquizul, por tanto, no debería obnubilarla (por la cercanía con la que está viendo los acontecimientos) lo que se impone evidente: Jorge Luis Preciado es el mejor candidato del PAN para la gubernatura. Si Mendoza Amezcua observara en frío el escenario venidero (en frío incluye también estar  más allá de sus ambiciones personales), lo mejor que podría hacer es otorgarle su capital político a Preciado Rodriguez y, con ello, construir una mancuerna irrompible.  La unidad panista, obviamente, podría todavía no terminar aquí: de llegar a hacer alianza con el PRD, que en realidad no parece tener otra vía de sobrevivencia, su participación en la próxima contienda electoral será encomiable y sus resultados podrían ganarse el respeto, esta vez, hasta de sus adversarios.

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