¿Justicia para Talía?

La historia de Talía Vázquez Alatorre es como todas las historias que suceden de un tiempo a esta parte en México: surrealista.

 

El que vea a la abogada Talía Vázquez, tan formalmente vestida y con esa forma sobria, pero correcta de expresarse, no creería que sufrió una violación tumultaria por parte de su hoy ex exposo: Juan Iván Peña Néder.

 

De igual modo, quien apunte la vista hacia el ex funcionario de la Secretaría de Gobernación y ex asesor del casino Royale (no hace mucho incendiado), Peña Neder, y lo escuche dando declaraciones a un periodista sobre las relaciones entre México y Dubai, pulcramente vestido con traje y corbata, y con el pelo engominado hacia atrás, no imaginaría esto: que una noche de fiesta en su casa, después de haberse pasado de copas, le pediría a su ex mujer (Talía Vázquez Alatorre) que complaciera sexualmente a dos de sus amigos, terminando así víctima de una violación tumultaria, en la que el propio ex conyuge participaría, lo que finalmente pagaría con cárcel.

 

Talía y Juan Iván, según lo dicho por la propia agraviada, se conocieron en la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Talía tenía muchos años de divorciada y Juan Iván también “tenía problemas de ese tipo por entonces”. Así que acepta haberlo secuestrado: “de aquí soy”, lo admite entre risas. Se casan en julio de 2009.  

 

En declaraciones recientes, la abogada Vázquez Alatorre ha insistido en hacer público el perfil criminológico de su ex esposo. No se necesita ser un psiquiatra para darnos cuenta que se trata de un psicópata.  Sin embargo, un par de años antes, ella se confiesa: “me enamoró su inteligencia, su capacidad de análisis, la rapidez de su pensamiento. Su solidaridad, su camaradería, la manera en que él conserva sus amistades de muchos años, el liderazgo que ejercía entre un grupo importante de gente entre los que andaba yo”. Esto es: dos años antes no era un psicópata.

 

El periodista Miguel Salgado Peter, en su artículo “Complicidades de Leonel Godoy y Vázquez Alatorre”, afirma: “en su denuncia, presentada Talía Vázquez acusa que fue maltratada y violada por Juan Iván y sus amigos, el fin de semana del 19 al 21 de marzo de 2011, pero no fue sino hasta los primeros días de septiembre que se presenta a denunciar. Claro está, después del juicio de divorcio convenido en donde su ex marido y ahora preso Juan Iván, por acuerdo de las partes, no le comparte un solo peso del patrimonio que ella dice ayudó a formar”.

 

El 23 de septiembre pasado, el senador Roberto Gil Zuarth, en su columna para El Excélsior, publica su artículo “Fin de una mentira”. En él hace pública la resolución a su favor que el Tribunal Superior dictaminó sobre las acusaciones por corrupción realizadas en su contra por la abogada Talía Vázquez, quien ahora lo acusa además de ser quien acordó la liberación, después de casi dos años de cárcel, de su ex exposo Juan Iván Peña Neder.

 

Pese a que importantes testigos del caso se presentaron al Tribunal para descedirse de lo ahí declarado, afectando con ello todo el proceso judicial, la abogada Talía Vázquez Alatorre continúa su cruzada en busca de justicia y parece que no parará hasta encontrarla, pues –más allá de haber sido víctima de una violación tumultaria- ha desvelado que su ex esposo Juan Iván Peña Neder, aparte de un depravado y un corrupto, es un nazi y odia a los indígenas, a quienes culpa del retraso que hay en nuestro país.

 

Una fijación sí tiene Peña Neder, al menos: en los videos que circulan en la red se pueden ver en su oficina, en su casa, estampada en los cojines de su sala la bandera de los Caballeros Templarios, que puede decirlo todo y puede no decir nada. En cualquier caso, lo único realmente malo de este asunto es que tanto Talía como Juan Iván son políticos, y en este país a los políticos ya no les creemos nada.

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