La basura

El título podría aludir al lugar donde van a dar muchas de las promesas que realizan los políticos, especialmente durante campaña, pero no es así. Se refiere, literalmente, al problema de la basura, sobre todo después de la polémica desatada a raíz del cierre  del relleno sanitario Bordo Poniente, que tenía ya 26 años de operación y recibía diariamente alrededor de 12 mil toneladas de desechos sólidos, lo que lo convertía en uno de los más grandes del mundo.
El tema de la basura y el cuidado ecológico ha llegado, curiosamente en Nueva Zelanda, a niveles obsesivos. Pero por algo será.
En la actualidad existe una campaña nacional para evitar el uso de bolsas de plástico en supermercados, centros comerciales, etc. En primer lugar, ahora se cobran. En segundo, el despachador tiene la consigna de pronunciarte siempre una frase que te pone contra la pared: “¿para esas pocas cosas que lleva necesitará una bolsa?”. La respuesta obligada es no, aun cuando lo que necesite uno para regresar al coche con todos esos bártulos sea un remolque.
Con la recolección de basura la obsesividad no es menor. Antes de termiando el año llegó a casa un calendario que detallaba con la precisión de un neurocirujano el tipo de recolección que habría para cada semana. Una semana corresponde a la Caja Azul, que recolecta vidrio. Las botellas o frascos se depositan limpios y sin residuos. De otra forma, el recolector no se los lleva. Si la historia se repite dos veces: multa.
Otra semana corresponde a la Caja Amarilla, que asila plástico, papel, cartón y aluminio. Todas las semanas, invariablemente, se recogen  los demás residuos, en bolsas negras especiales vendidas por el Ayuntamiento. Estas bolsas, dicho sea de paso, cada vez se llenan menos porque el Ayuntamiento está constantemente realizando cursos para la elaboración de compostas y sus múltiples usos.
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Esta nueva forma de reciclaje, que mejoró a partir de febrero de 2011, aunque la anterior –a mí, por lo menos– me parecía buena, devino de un estudio minucioso sobre el mejor uso de lo que, en apariencia,  no “sirve”. Pues resultó que, paradójicamente, lo que “no sirve” sirve más de lo que creemos.
Es verdad que en todo esto el gobierno ocupa una posición fundamental, pero no es menos cierto que lo crucial, aquí, es el nivel de conciencia de la sociedad, cuyo actuar, hay que decirlo, supera cualquier expectativa.
No debemos olvidar algo: el gobierno está hecho de nosotros. Somos nosotros. Por tanto, todas sus miserias también nos pertenecen.
Artículo aparecido en el periódico El Financiero.

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6 comentarios en “La basura”

¡Mira qué buen sistema! Aquí deberíamos tener algo parecido. Bueno, algunas tiendas de comida saludable usan bolsas de papel o dan pequeños incentivos si uno lleva su propia bolsa.

HOLA ROGELIO:EL TEMA BASURA ES ARDUO POR DONDE LO MIRES. ACÁ SE HAN RELLENADO BAJÍOS, DONDE AHORA SE LEVANTAN VILLAS. NADIE QUIERE OBSERVAR LOS SUCESOS DE DEGRADACIÓN DE TALES MATERIALES DENTRO DE LA TIERRA, AL ALCANCE DE LAS CRIATURAS.TAMBIÉN SE HA CONVERTIDO EN UN NEGOCIO MULTIMILLONARIO, SIN QUE TODAVÍA ESTÉN PROHIBIDAS BOLSAS DE PLÁSTICO, O SE DIFERENCIEN POR COLORES, QUE POR AHÍ HABRÍA QUE EMPEZAR.ME GUSTA TU ENFOQUE ECOLÓGICO, AL QUE NADIE RECUERDA. GRACIAS, SALUDOS A TU FAMILIA, CARMEN

En Canadá tenemos un sistema parecido al de Nueva Zelanda. Lo describes muy bien. En México encuentro que hay mucha negligencia en este aspecto. Además mucha flojera mental, porque en la basura hay verdaderas fortunas. Claro que extraer fortunas, como en cualquier cosa, requiere trabajo. Y aquí en el Trópico ¿para qué preocuparse, cuando hay de todo, todo el año?
Más en serio: lo de la basura es un problema mundial de gran magnitud. No producir basura, sea sólida, líquida o en gas, es deber fundamental de cada habitante del planeta. Es algo que se puede lograr. Está demostrado. El remedio universal para este problema es la educación.

Oye Rogelio, saludos hasta la nítida Nueva Zelanda. ¿Y cómo era ese sistema, el anterior, que dices a ti por lo menos también te parecía bueno? AM.

Hola Rogelio! Excelente artículo, aquí en México ciertamente nos hace falta (yo creo) mucha conciencia sobre el reciclaje, sin embargo podemos empezar por uno mismo, por ejemplo llevando nuestras bolsas (que no sean de plástico) al supermercado para evitar llenarnos de ellas, recuerdo que hace un tiempo se empezo una campaña sobre no utilizar bolsas de plástico y en los negocios si la necesitabas la cobrarían, sin embargo no sé que pasó que ya no se llevo a cabo, yo pienso que es la conciencia y la constancia lo que nos hace falta, un abrazo!

Hola Rogelio, lo primero es que las autoridades no se complican por una campaña impopular sobre la basura en la que no obtendrán ningún voto o beneficio.
La conciencia de la basura en donde y como tirarla no existe en nuestro país (México), el reciclaje ni se conoce.
Yo recuerdo que en mi niñez las señoras iban al mercado con su canasta, podemos empezar por hacer lo mismo llevando nuestras bolsas que no sean de plástico desechable al supermercado, cuando pasaba el camión recolector teníamos nuestro recipiente de basura que se vertía en dicho camión.

Nos hace falta mucha educación y conciencia.

Me da mucho gusto leer tus comentarios
Te saluda desde Colima tu tio Eduardo N.

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