La educación en Colima: dos premios

Debe uno repetirlo hasta el cansancio, e incluso un poco más allá: el tema de la educación es crucial como solución a muchos de los males que padece una sociedad, entre ellos la violencia, que viene afectando a nuestro país  desde que inició la lucha contra el narcotráfico. Para el caso de Colima, ha habido una benéfica coincidencia: nuestra alma máter y el Gobierno del estado decidieron, este año, poner su énfasis en la educación, la primera dándole un rostro eminentemente social, con la llegada del rector Eduardo Hernández, y el segundo haciendo de este rubro una prioridad para este año, con el arribo del maestro Guillermo Rangel, cuyo nombramiento traía ya el encargo de levantar los índices educativos en Colima. Esta coincidencia de proyectos (el de la Universidad de Colima y el del Gobierno del estado) no debe desaprovecharse. Requiere un trabajo conjunto pues el proceso de formación de los estudiantes de nivel primaria y secundaria no está desligado del nivel medio superior y superior. Es un proceso integral y, por tanto, el diálogo (en proyectos, en planes, en estrategias, que debe existir entre la Secretaría de Educación y la Universidad de Colima será crucial para la obtención de resultados, incluidos aquellos que tienen que ver con los presupuestos para educación en 2014. Hace unos días, por ejemplo, el SNTE, a través del representante de su Comité Ejecutivo Nacional, Joel Hernández Peña, luego de la entrega de computadoras portátiles a estudiantes de quinto y sexto de Primaria, reconoció el impulso que Gobierno del estado está poniendo en este rubro, confirmando que si Colima fue elegido como una de las tres entidades federativas para formar parte de este programa piloto es por el trabajo que viene realizando la Secretaría de Educación al día de hoy, labor que hay que reconocerle al actual secretario, sensible conocedor de la problemática educativa del Estado. Hace unos días, también, en la entrega 37 del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, la egresada de la Facultad de Ciencias Químicas, Victoria García Ibáñez, ganó el premio en la categoría estudiantil, y en la misma ceremonia nuestra alma máter recibió una mención honorífica por gestar tecnologías en el rubro de Profesional en Ciencia y Tecnología de Bebidas, lo que significa un gran incentivo para los estudiantes y para la propia institución. No se puede, pues, perder lo que se está ganando en esta área crucial para el desarrollo del estado, y menos si es por intereses políticos o personales, nunca bienvenidos.

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