La educación en Colima

El gobierno del Estado ha puesto este año su atención en dos rubros: salud y educación.
En Salud ha habido en las últimas semanas más tropiezos que aciertos, pero estos
podrían redimirse de salir a la luz un proyecto que me parece crucial: el expediente
clínico electrónico, que traerá grandes beneficios a la población. Más campañas
preventivas en todos los rubros (sobre todo aquellas enfermedades de mayor
incidencia en Colima, como la diabetes) podrían también hacer descollar a Colima
a nivel nacional. En el ámbito de la educación no se ha hecho poco, sobre todo
ahora que se ha puesto en marcha (aunque accidentadamente) la llamada Reforma
Educativa a nivel nacional. En lo que respecta a Colima, el nombramiento del
secretario de Educación, Guillermo Rangel, dio el banderazo de salida al nuevo
proyecto educativo estatal que tendría que unirse al llevado a cabo a nivel federal.
Sin embargo, es necesario poner algunas señales preventivas porque, pese a la aceptación
que tuvo el maestro Guillermo Rangel al llegar a la secretaría de Educación, basada
ésta en su juventud y liderazgo, su equipo de colaboradores más cercanos nos vuelve
a presentar las mismas caras de siempre, la mayoría de ellas unidas a nombres que
han hecho poco o nada por la educación en Colima. No los citaré todavía porque
esperemos que bajo la jovial guía del actual secretario estos rostros viejos se
renueven, pero sí es importante que no se olvide que, salvo contadas excepciones,
es muy difícil que lo viejo engendre lo nuevo y viceversa, y que si el gobernador
del Estado quiere sobresalir a nivel nacional en este ámbito, como lo ha hecho en
otros de su administración, tiene que ejercer una autocrítica lapidaria porque de
otra manera todo se quedará en el ámbito de las estadísticas, muchas de ellas, ya
sabemos, hechas a la medida del  mejor postor.

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