La ética y los medios de comunicación

La lectura de ciertos autores (Platón, Aristóteles, Séneca, Cicerón,  Juvenal) enseña  -y espero que lo haya aprendido bien- que no hay que darle mucha importancia a lo bueno o malo que se diga de uno porque ambas puertas dan, como se sabe, al mismo abismo. Hay que escuchar, tomar lo positivo y seguir.También estos autores enseñan que donde hay verdad no hay injusticia, porque lo semejante busca, normalmente, a su semejante, y nadie podría objetar que la verdad es buena y la injusticia, mala. Pero qué difícil puede ser a veces reonocer lo bueno de lo malo, la verdad de la mentira, lo justo de lo injusto, en un mundo  donde los valores humanos están volteados de cabeza y es muy fácil que la mentira tome la forma de la verdad, lo malo de lo bueno y lo injusto de lo justo. En mi ciudad natal, por ejemplo, he reconocido ya dos medios de comunicación que han perdido tristemente esta batalla: Diario de Colima y Ecos de la Costa. Tal vez haya más, pero no hablaré de lo que no tengo cierto y he comprobado por mí mismo. Estos periódicos han olvidado algo esencial: que para que un medio de comunicación tenga razón de ser debe tener credibilidad. Esta credibilidad se obtiene básicamente a través de una vía: apegándose a la verdad, sobre todo cuando ésta busca un claro beneficio social y, además, tiene vocación de justicia. Cuando un medio de comunicación es sorprendido mintiendo o tergiversando la verdad u ocultándola con el fin de atender intereses propios (no colectivos), ese medio se ha alejado de la realidad y se ha “incomunicado” de la sociedad. Normalmente, en la comunicación humana, cuando un interlocutor (la sociedad) que dialogaba con nosotros (los medios de comunicación) nos da la espalda, le gritamos para atraer su atención. Esta es la función que cumple en los medios de comunicación la utilización abusiva  de lo que llamamos sensacionalismo (imágenes violentas, guerras de desprestigio, chismes de farándula, etcétera) y que nos muestra claramente en qué momento una sociedad  le da la espalda al medio de comunicación y éste, ya sin credibilidad, tiene que manotear para seguir llamando la atención de su interlocutor. Antes yo cuestionaba a Diario de Colima con estas preguntas: ¿le creeremos sus sistemáticos ataques en contra del gobierno del Estado? ¿le creeremos sus buenas intenciones a favor de la Universidad de Colima? Ahora no tengo más remedio que cuestionar también a Ecos de la Costa: ¿le creeremos sus sistemáticos ataques en contra de la Universidad de Colima? ¿le creeremos sus buenas intenciones a favor de gobierno del Estado? Y para ambos: ¿les devolveremos la credibilidad parcial en reciprocidad a la verdad parcial que nos entregan? En todo esto, quién realmente ha perdido: ¿los medios de comunicación? ¿el gobierno del Estado?, ¿la Universidad de Colima?, ¿la sociedad? ¿todos? ¿nadie? ¿yo mismo intentando expresar con libertad lo que pienso en un periódico en donde la libertad de expresión existe sólo si se piensa como ellos? La única esperanza que nos queda es algo que de pronto todos olvidamos: que la vida sobrevive aun sin los medios de comunicación, pero los medios de comunicación no podrían sobrevivir un solo día sin la vida.

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8 comentarios en “La ética y los medios de comunicación”

Rogelio, comparto tus ideas, tus reflexiones,tus esfuerzos por hallar sentido al caos en que vivimos, a partir de la honestidad intelectual, una de las claves para no perder el rumbo. El cierre del artículo redondo, y aplicable a todos los ámbitos; por ejemplo, se puede (y urge) cambiar esta economía depredadora del medio natural y de las relaciones sociales, pero sin vida en el planeta, ninguna economía será posible.
Saludos.
Tito Ochoa

Roger,buen articulo.
Nuestras acciones son el reflejo de quienes somos. Tratar de ser eticos es una mision loable, pero no tener la voluntad de hacerlo en cualquier accion es una indicacion de lo mal que estamos como sociedad. Es curioso, una vez me rechazaron un texto para uno de los diarios que mencionas, dijeron que el tema era demasiado liberal. A mi me dio risa y disgusto, luego lo publicaron en una seccion cultural. Escribir tiene una gran responsabilidad ya sea que escribas somo una manzana o critica politica. La honestidad del autor es perceptible por el lector y el mismo lo agradece.

Apreciado señor Guedea:
Los medios de comunicación son negocios y su interés primordial es obtener los mayores beneficios económicos posibles. Todas aquellas declaraciones idealistas sobre la verdad y la libertad que puedan hacer no tienen otro propósito que mantener engañados a los ingenuos para estafarlos mejor. Sé que hay personas que sinceramente quisieran que en la sociedad en la que viven imperara un sistema de valores al que califican de justo y digno, sin embargo debo recordarle que los seres humanos son en extremo emocionales y suelen olvidar sus principios cuando sus intereses están en riesgo. Por otra parte la verdad y la justicia, salvo para Supermán, son conceptos relativos y no categorías absolutas.

Un saludo para usted. Lo leo siempre.

Rogelio,

Tu comentario de hoy simplemente desnuda y revela el desprestigio en que algunos medios de comunicacion y comunicadores viven en Colima, estos dos periodicos han caido en eso que mencionas al principio lo exageradamente bueno y lo exageradamante malo, dependiendo de los intereses personales de sus dueños.

Habia discrepado en algunas ocaciones de tus escritos y pensamientos pero hoy estoy totalmente de acuerdo en lo que escribes, la dignidad como persona y escritor como lo eres vale mas que nada, has salido por la puerta grande de este periodico al no aceptar que tus ideas sean pisoteadas por el solo hecho de no ir de acuerdo con los intereses del dueño y su director.

Me alegro que hayas decido abrir este blog porque de esta manera todos tus asiduos lectores tendremos la oportunidad de seguir deleitandonos con tus escritos.

Un saludo cordial desde Providenciales, Islas Turcas y Caicos.

Muy bien, Rogelio. Siempre con temas de mucho interés aunque a algunos les das un tinte muy local. Por lo poco que sé, tu análisis toca a la prensa, si no de todo el continente, sí a muchos medios de los países que conformamos. En Colombia el arrodillamiento de la mayoría de los medios de comunicación al gobierno de turno (no sólo al estado) es vergonzante. Sobre todo hacia el gobierno anterior. Los medios de comunicación no son más que empresas, unas empresas más, cuyo objetivo en el capitalismo feroz que vivimos, es producir capital, no sólo por la captación de publicidad, sino mediante las alianzas comerciales, compras de empresas (monopolios), licitaciones, etc. Imagínate este exabrupto: Hace unos años una senadora colombiana fue nominada con serias aspiraciones a premio Nobel de paz, y un importante periódico, afecto como casi todos al presidente de turno, orbenó a sus periodistas que no registraran la noticia si se lo llegaba a ganar, pues la susodicha senadora era de la oposición del presidente.
Quiero discutirte un poco un aparte de tu artículo. Cuando dices que “Esta es la función que cumple en los medios de comunicación la utilización abusiva de lo que llamamos sensacionalismo (imágenes violentas, guerras de desprestigio, chismes de farándula, etcétera) y que nos muestra claramente en qué momento una sociedad le da la espalda al medio de comunicación y éste, ya sin credibilidad, tiene que manotear para seguir llamando la atención de su interlocutor”. Desafortunadamente la cosa no es tan así en nuestros pueblos porque el lector común no es tan avisado como para tener ese criterio. Muchos ciudadanos normales nunca han leído otra clase de periódicos que los de esa índole y lo que dicen es “palabra de Dios” para ellos. Así que en términos porcentuales en la población los de más credibilidad son esos periódicos amarillistas. Y peor aún: si es cierto lo que afirmas en esa frase, encontramos que casi todos los periódicos de este país tienen “su lado oscuro”, casi todos publican otro periódico, con otro nombre, totalmente amarillo. La guerra comercial es total.

Erneso Terríquez Sámano 17 agosto ,2011 a las 8:30 am

Rogelio:
Impecable. No requiere mayores comentarios.
Un saludo, con el afecto de siempre.
Ernesto

Rogelio:
Hace días recibí tu correo en donde nos invitas a seguirte y leer lo que escribes. He revisado tu artículo y me parece muy interesante, aunque déjame decirte que conforme mis ojos iban siguiendo las líneas, pensaba que seguramente lo que mencionas esta vez, ya lo sabías con antelación al hecho que pudo haber generado que hoy te expreses de esta forma.
Como parte de la sociedad, trato de estar enterada de lo que a mi alrededor inmediato y en el mundo acontece, sin embargo, qué difícil es hacerlo cuando los tiempos con los que se cuenta son tan reducidos y los medios más accesibles están tergiversando siempre la información, de acuerdo a intereses particulares.
Hace veinte años aproximadamente que vivo en este estado, y desde entonces he visto incongruencias en uno y otro medio de los que mencionas.
Es verdaderamente saludable que decidas escribir sin atarte a intereses particulares. Gracias por regresar y decidirte a hablar tal como sientes y piensas. Un saludo desde tu bello estado..

Felicidades Rogelio por desarrollar al maximo la libertad de expresion, tus comentarios y analisis siempre tan acertados e impecables.
Saludos
Myrna

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