La oscura transparencia

Ahora resulta que no se sabe cuánto gana el presidente estatal del PAN, Fernando Antero. Resulta que sí pero no, y que la website del instituto político sí pero no, también. El caso es que no se sabe: hay trastabilleos, tibias justificaciones, endebles argumentos.
Resulta ahora que los transparentes son oscuros, y no les da vergüenza. Según el propio Fernando Antero lo que gana un dirigente partidista está fuera de debate, que es como decir: mire, sargento, yo me voy a quedar con el 15% de su salario, con la mitad de sus viáticos, con medio tanque de la gasolina que le toca, pero usted tiene prohibido meterse con la mío (sin albur). Y luego rematar diciendo: “¡en esta institución somos transparentes, carajo!”
El presidente estatal del PAN, Fernando Antero, representa al PAN y, por tanto, es el PAN mismo, cuando habla representándolo. Si bien lo que haga o deje de hacer como persona no tendría que afectar a otros panistas (con quienes, por cierto, tengo simpatías, no se crea que agarro parejo), lo que dice como vocero del PAN, y como su dirigente, afecta a todos sus agremiados, incluidos aquellos del otro PAN, que de ese mis pan –lo quieran o no- siguen comiendo. Me entero que hoy es la cita de Locho Morán con el gobernador Anguiano Moreno.
Qué bueno que se reúnan. Ojalá Locho Morán aproveche para decirle al gobernador cuánto es lo que gana nominalmente el dirigente de su partido y el resto de sus esbirros, y cuánto lo que ganan sin que nadie, desafortunadamente, nos demos cuenta.

Ecos de la Costa

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