La (pobre) izquierda colimense

Ningún partido en nuestro estado se ha sumido tanto en el descrédito en este momento como el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ya no es ni revolucionario ni, mucho menos, democrático. Los últimos acontecimientos, derivados de su elección interna para nombrar al dirigente estatal, terminaron de darle el tiro de gracia. El desencuentro entre su anterior líder, Francisco Rodríguez García, y el actual, Juan Óscar Vázquez Chávez, hace evidente que el PRD se desmorona. Las acusaciones de Rodríguez García contra su líder, a quien exhibe como un despensero compra votos, y la respuesta de Vázquez Chávez, quien acusa al diputado perredista reprochándole “su corazoncito priista”, no dejan lugar a dudas de que el divisionismo entre los militantes del Sol Azteca los está sacando totalmente de la contienda electoral de 2015, no sólo porque el trío Vázquez-Vizcaíno-Sotelo (cabezas de Alternativa Democrática Nacional (ADN), Nueva Izquierda y Democracia Social) tomarían el control del destino del partido sino porque creen que, sin una alianza con el PAN, podrán todavía hacer un papel honroso en las elecciones. No es así. Desafortunadamente, por un lado, el desprestigio de los Sotelo en Colima, a donde desde hace ya varios años sólo vienen en tiempos de elecciones, ha minado la credibilidad de un partido cuyos representantes populares deberían estar siempre en cercanía de la gente.  Por otro, si detrás de la joven política Indira Vizcaíno, que representa a la Nueva Izquierda en Colima, no estuviera su padre, Arnoldo Vizcaíno, entonces podríamos tener la esperanza de renovación de ese instituto político en el futuro, pero tampoco es así, pues la ambición de Arnoldo Vizcaíno no parará hasta no ver que su hija (a quien defiende con uñas y pies en sus columnas periodísticas, en lugar de que tome prudente distancia) llegue a ser candidata a la gubernatura. El perredista Arnoldo Vizcaíno, por cierto, es quien, desde la vicepresidencia de Cien por Colima, irá corrompiendo a esta agrupación, pues ya hay críticas de que ésta se está politizando de muy mala manera, ya que al parecer algunos de sus militantes (como el propio Vizcaíno Rodríguez) la aprovechan para llevar agua a su propio molino, lo que creará, primero, la corrupción de esta asociación y, luego, su disolución. No hay, pues, con este escenario, ninguna posibilidad de que en Colima exista una verdadera izquierda, democrática y revolucionaria, honesta y con fines reales de justicia social, algo, pues, que la convirtiera en una verdadera opción partidista, y menos ahora que ha llegado Morena al escenario político estatal, otro partido que, en muy poco tiempo, nos ha convencido de que es, por decirlo usando una frase familiar, más de lo mismo.

 

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