La tenencia

La polémica que ha desatado el tema del posible cobro de la tenencia para 2014 no tiene, en realidad, mayores aristas. Esto es: implementarla tendría consecuencias negativas para la población, por un lado, y para el Gobierno del estado, por otro, aun cuando se persiga con esto un fin loable: estabilizar las finanzas locales. En primer lugar, no habrá sociedad que esté contenta al saber que la economía de su hogar se verá mermada por un nuevo gravamen (al menos por un gravamen que le fue subsidiado o pagado un año anterior).

 

Su percepción sobre el Gobierno no será, entonces, nada positiva. Y lo resolverá haciendo uso, nada más, del sentido común: ¿no andamos tan bien, entonces? El  Gobierno del estado, por otro lado, que ha venido recibiendo reconocimientos por su eficiencia en muchos ámbitos de su quehacer. Hace apenas unos días se informó, por ejemplo, que el gobernador Mario Anguiano resultó ser el segundo mejor mandatario del país, tendrá que valorar las consecuencias que el cobro de la tenencia tendría. Consecuencias que no sólo tienen que ver con aspectos políticos (teniendo en cuenta que se aproxima año electoral), sino, sobre todo, sociales: la grave situación económica por la que atraviesan miles de familias colimenses. Hay siempre medidas alternativas que pueden ser paliativos eficaces. Pienso en una sola: la efectividad en la recaudación de impuestos del próximo año. Que no haya privilegios en esto y que se asegure la administración estatal de que aquellos que los evaden no lo harán más. Seguramente habrá otras formas para hacerse de recursos y poder así mantener sanas las finanzas estatales, pero la decisión de cobrar la tenencia para 2014 es algo que el Gobierno del estado debe pensar más de una vez, antes de que la decisión llegue a perturbar el ánimo de la población.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios