La UdeC y las lenguas del mundo

La fundación en nuestra máxima casa de estudios de un Instituto Confucio, dedicado a promover el chino en todo el mundo (tenemos uno en la Universidad de Otago, aquí en Nueva Zelanda, y ha sido de gran beneficio) puede ser, al mismo tiempo, el necesario detonante que rediseñe la visión de la Facultad de Lenguas Extranjeras de nuestra alma máter, dándole una función sustantiva para su verdadera internacionalización. Dentro del plan estratégico de la Universidad de Otago, por ejemplo, el estudio de las lenguas es parte medular de la relación de Nueva Zelanda con el resto del mundo, por lo tanto es crucial que este componente se haga inmanente en la misión general universitaria. No sólo no podemos ser parte del mundo global si no somos capaces de comunicarnos con los otros, sino, sobre todo, si no conocemos su cultura.

 

El Instituto Confucio será muy importante para la Universidad de Colima siempre y cuando se cree un sólido programa de chino en nuestra casa de estudios, de otra forma será imposible el diálogo, porque el Instituto Confucio no lo hace todo. Además, el Instituto Confucio puede ser la pauta para un acuerdo también con el Instituto Goethe (de Alemania), el Instituto Camoens (de Portugal) o el Instituto Cervantes (de España).

 

En este momento, sólo de ver la página web de la Facultad de Lenguas Extranjeras, es notoria la falta de puesta al día. La misión y la visión que ahí se leen no reflejan, en nada, lo que se espera de una escuela de lenguas, hacen falta, además, como parte de su personal docente profesores nativos (de inglés, de francés), incluir el chino y el japonés en su currícula, en fin: si el rector Hernández Nava ha puesto su interés en el Instituto Confucio, a partir de su visita al embajador de China, el director de la Facultad de Lenguas Extranjeras, Omar Bravo Gómez, no debe pasar indiferente. Ya tiene, de entrada y por delante, mucho trabajo por hacer.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios