La Universidad de Colima, acechada

Lo que está sucediendo en la Universidad de Colima no es un hecho que todo ciudadano deba pasar por alto. No lo es porque nuestra alma máter cumple la función social más importante en nuestro estado: formar a los ciudadanos que después van a dirigirlo. O sea que: entre más sólida sea nuestra máxima casa de estudios, mejor porvenir puede augurarle a nuestro progreso social.
En este momento, la Universidad de Colima atraviesa por una crisis que, según lo mencionado en algunos medios, no se había visto en dos décadas. El propio Diario de Colima ha tratado de “débil” el liderazgo del rector Aguayo López y le ha reprochado que, por buscar sus intereses personales, económicos y políticos, la universidad esté ahora incendiada. Los ataques del Diario de Colima nos dan, sin embargo, una buena señal. Y ésta es que el rector Aguayo se ha dado cuenta que no puede hacer alianza ni con este medio ni con el ex gobernador Moreno Peña porque han sido ellos, visiblemente, los creadores de este incendio que arrasa a nuestra alma máter.
El rector Aguayo se ha dado cuenta –o eso espero- que apenas no responda a sus intereses, los sofistas del Diario de Colima le van a cambiar la moneda y, como en la última tirada del jueves político, lo van a poner como palo de gallinero. Si al rector Aguayo López le llamaron “débil” aun con los muchos favores que el líder universitario le ha hecho al dueño del rotativo –entre ellos la compra de la casa de Suchitlán, pagada a un precio desorbitado-, ¿cree que lo respetarán cuando decida deslindarse completamente del ex gobernador Moreno Peña para atender los intereses que realmente benefician a la comunidad universitaria?
En lo que lleva razón Diario de Colima es en que el rector Aguayo López ha dejado que el incendio alcance proporciones que después serán irreprimibles. Primero está el caso de la reelección del líder de la FEC, cuya democratización sigue empantanada y cuya permanencia no hace sino reconfirmar que la mano de Moreno Peña está ahí presente. El propio Diario de Colima lo confirmó cuando dijo que la salida de Mancilla sería “lo peor que pudiera ocurrirle al rector”. Hay que corregirlos: será lo peor que le puede pasar a los intereses de Moreno Peña y de Diario de Colima, pues son ellos que ven en el joven tirano una rendija para colarse a la rectoría.
El segundo problema es el FOSAP, que también ha llegado a límites inconcebibles, a tales que el SUTUC ha puesto un ultimátum y ha amenazado con paros laborales. Incluso ha ocasionado que su líder, Leonardo Gutiérrez, haya pedido licencia a su cargo como regidor, lo que fue lo más prudente, para atender de lleno tal situación.
Y por si todo esto no fuera poco, está el reclamo de muchos académicos que piden la reforma a la Ley Orgánica universitaria, que el rector –así lo documentan- se comprometió a modificar en su pasado informe, aun cuando el secretario general de la Universidad de Colima, el doctor Cedillo Nakay, en sus últimas declaraciones al respecto contradijo al rector Aguayo diciendo que no, que la reforma no era viable. Si el rector Aguayo López quisiera una respuesta justa para responder a esta arpilla de reclamos, tenga la certeza de que no la encontrará en las ansias de dinero y poder profesada por el ex gobernador Moreno Peña y su periódico Diario de Colima, sino en muchos sectores de esa comunidad universitaria acallada que, con ese silencio, le está diciendo más que mil palabras.

Periódico Ecos de la Costa / AFmedios / También puedes escuchar este Paracaídas en La Mejor FM, 92.5 de tu radio, los martes a las 8:30am.

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1 comentario en “La Universidad de Colima, acechada”

Me inquieta un poco la amenaza de huelga, pues no me gustaria que la hubiese. Como egresada de la U de C lamento mucho que presionen con la amenaza de huelga, siempre hay otras formas para arreglar los desacuerdos, pero como siempre,detras de todo siempre existen otros intereses.

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