La Universidad de Colima: primero los estudiantes

La razón de ser de una Universidad no son los trabajadores sino los estudiantes, como no es la razón de ser de un restorán el chef y los meseros, sino los comensales. No se crea primero la policía y luego la violencia, sino a la inversa. La razón de ser de una Universidad son sus estudiantes y todo lo que sus trabajadores hagan debe ser en beneficio de ellos y en contra de su perjuicio. Si tomamos en cuenta este principio ahora que nuestra alma máter está emplazada a huelga, el líder del SUTUC, Leonardo Gutiérrez, tendría que repensarlo: ¿se va a buscar el beneficio de lo accesorio en lugar de lo esencial? Hay 26,334 estudiantes en la UdeC, más 1,214 trabajadores no sindicalizados, contra 2640 afiliados al sindicato. Una huelga beneficiaría a los pocos (trabajadores sindicalizados) para perjudicar a los muchos (estudiantes y trabajadores de confianza). Además, la imagen nacional y, sobre todo, internacional de nuestra alma máter caería por los suelos. Las violaciones que denuncia el SUTUC se pueden arreglar por la única vía que dos instancias de esta naturaleza deben arreglar los desaguisados: las leyes. El SUTUC no estuvo de acuerdo con el dictamen de la Auditoría Superior de la Federación (por las razones que fueran), ¿lo estará con el dictamen de la Junta de Conciliación y Arbitraje? La incredulidad no es, como puede verse, sobre tal o cual instancia, sino sobre nuestro sistema de justicia. En este sentido: la huelga es innecesaria e inoperable, porque el SUTUC, de perder, quedará igualmente descontento. Amagar a la autoridad patronal de nuestra casa de estudios no debe interpretarse sólo como una muestra de amor a la clase sindicalizada universitaria sino también como una muestra de desamor a toda su comunidad estudiantil. La justicia siempre debe evitar el mal mayor: ¿eso no lo ven quienes alientan esta huelga? Al líder del SUTUC, Leonardo Gutiérrez, por otro lado, no debe preocuparle la guerra sucia emprendida en su contra por el ex rector Moreno Peña, ni conseguir que esto lo saque de sus cabales. No es una guerra de orgullos, ésta. ¿No sabe que una persona sin moral que profiere reproches morales a su adversario no hace sino fortalecerlo? Además, el remedio que busca el SUTUC no va a acorde con la enfermedad. No es que a toda la clase sindicalizada se le haya dejado de pagar tres meses, o que a un porcentaje significativo de ésta se le haya despedido injustamente, ¿o es así? No puede pasar primero con el médico de urgencias un paciente con gripe que uno con infarto. Sería injusto. Por eso, lamentablemente, el SUTUC debería pensar, ya, en un cambio de liderazgo. ¿Por qué? Por este simple hecho: porque el liderazgo del SUTUC está pensando en el beneficio de una minoría. No por el mal de los tres que se han beneficiado a manos llenas de nuestra casa de estudios ni por el bien de los tres que todavía no han podido beneficiarse debe estallar una huelga, sobre todo si es notorio que los mayormente perjudicados serían, como ya dije, la única razón de la existencia de toda institución educativa: sus estudiantes.

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