Leonardo Gutiérrez: de líder a huelguista de hambre

Lo que queda ya de encomiable de las denuncias que hace el ex líder del SUTUC, Leonardo Gutiérrez, a las autoridades gubernamentales y universitarias con respecto a su deposición como líder es, sin duda, la participación de las mujeres, principalmente de dos: Marisa Mesina y Catalina Suárez. No hace muchos años era impensable que la mujer en México tomara parte tan activa en movimientos políticos o laborales, sobre todo del lado denunciante, así que ello habla bien de la evolución de nuestro país en algunos de estos rubros. Esto no quiere decir que, por ese simple hecho, estemos obligados a darles enteramente la razón a sus posturas, como de pronto dejan entrever, sobre todo para aquellos que no piensan igual que ellas. Yo, por ejemplo, valoro su participación y respeto sus argumentos, pero creo que su cerrazón ha llevado, primero, a que Leonardo Gutiérrez tomara decisiones inadecuadas durante el desarrollo del conflicto sindical, decisiones que, ahora lo vemos, lo hicieron pasar de líder de todo un sindicato (importantísimo, por lo demás) a huelguista de hambre. El que vea esta regresión gráficamente se dará cuenta de que, con ello, lejos de dignificar lo que podría ser un movimiento legítimo lo ha denigrado. ¿A dónde quiere llegar con esto el depuesto líder sindical? ¿Busca realmente que los tribunales de justicia mexicanos (locales o federales) le den la razón nada más por verle su cara de hambre? ¿espera que lo reintegren -nada más por ese motivo- como líder del SUTUC? Si Leonardo Gutiérrez ha manifestado la corrupción de instituciones completas de justicia  (locales como la Junta de Conciliación y Arbitraje o federales como la Auditoría Superior de la Federación), ¿cómo creer que él no está también corrompido y hay una doble intención en sus denuncias? Para decirlo más coloquialmente: si el todo está corrompido, como él lo denuncia, ¿no lo estará la parte también? A Leonardo Gutiérrez ya le dijeron que no nuestros órganos de justicia, que es a los que debemos sujetarnos todos, ya le dijeron que no miles de estudiantes y universitarios, ¿por qué Marisa Mesina y Catalina Suárez, mujeres sensatas, no lo apoyan para que reinicie su carrera política? Desde esa trinchera, sin duda, podría generar cambios sociales y políticos mucho más positivos que los que está llevando a cabo ahora como huelguista de hambre.

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