Los desnudos de Cuyutlán 2014

Hace unos días se alborotó el avispero de la moral colimense debido a que unas chicas, en uno de los concursos de “camisas mojadas” de Cuyutlán, durante la Semana Santa pasada, terminaron desnudándose ante una multitud. El escándalo llegó a las redes sociales, donde le dieron con todo al regidor perredista Heriberto Figueroa Nava, presidente del comité organizador “Cuyutlán 2014”, por promover este tipo de eventos, para el cual ofrecía un premio de dos mil pesos y una buena dotación de cervezas. Como el asunto escaló exageradamente, el director de Cultura del municipio de Armería, Pablo Velasco,  tuvo que poner pies en polvorosa y deslindarse de lo acontecido. La presidenta priista Patricia Macías Gómez, por su parte, junto con su director de Turismo, salió a dar la cara (nótese su filiación partidista) por el regidor perredista Figueroa Nava, argumentando que ni el municipio ni el comité organizador de “Cuyutlán 2014” apoyaban este tipo de acciones y lo acontecido se debía a que la situación se había salido de control, pero que cuidarían que no volviera a repetirse. Nada de esto le bastó a los adalides de la moral colimense, quienes siguieron su cruzada inquisitorial. El Diario de Colima pidió, incluso, la cabeza del director de Seguridad Pública. Unas diputadas panistas afirmaron que este acto denigraba a la mujer. Un articulista innombrable se refirió a las jóvenes llamándolas teiboleras. El caso es de que si se sigue subiendo el tono al rato las chicas pasarán de victimarias a víctimas y bien podrán hacerles ver su suerte a esos que las están insultando. Hay cosas que denigran más la dignidad humana, y muchos de ellos no suceden en las playas de Colima (a donde la gente va a divertirse), sino en la misma arena política. De cualquier modo, nada hay como el equilibrio griego, y para mí, en este dislate, es éste: ni el perredista Heriberto Figueroa merece ser suspendido de su partido, ni la presidenta Patricia Macías atacada políticamente, ni las chicas que se desnudaron condenadas al infierno ni mucho menos los eventos de Semana Santa de Cuyutlán suspendidos. Sí, en cambio, deberá cuidarse que el tradicional concurso de las “camisas mojadas” no se convierta en una orgía, como esas que ya sabemos que organizan, para decirlo gráficamente, los curas con los menores de edad.

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