Los diez de Mario Anguiano

La pasada reunión del gobernador Mario Anguiano con los diez precandidatos del PRI para las elecciones de 2015 desató una avalancha de comentarios que fueron desde la burla hasta la crítica más intolerante. El gobernador, pues, hirió susceptibilidades, lo que es normal en un tema en donde se juega el cargo más importante de todo el Estado.

No me detendré, sin embargo, en lo que la mayoría de los opinólogos se detuvo cuando habló del caso: en si los precandidatos invitados estaban a la altura de tal llamamiento o no, asunto que abordaré en otro momento. Me detendré, por ahora, simplemente, en si fue correcta o no la convocatoria del gobernador. Si consideramos que el ejecutivo estatal es el priista más importante del estado y, además, es quien conoce mejor –por la posición de privilegio que su cargo le otorga- no sólo a los posibles candidatos sino, sobre todo, la realidad de Colima, asumir el liderazgo del proceso de elección del candidato priista no es un descalabro, como muchos –movidos por los intereses que sean- lo señalaron.

Es, hay que decirlo con todas las letras, un acierto. El gobernador no afirmó, en ningún momento, que de su dedo saldría el candidato priista, se limitó (con la autoridad que le da tal liderazgo, que ha hecho muy bien en asumir en adecuado tiempo) a invitar a los precandidatos a decir no a las guerras sucias, que pondrían de rodillas el proceso de elección interna del PRI, como sucedió en la elección pasada. ¿Este liderazgo lo podría asumir en realidad el presidente Peña Nieto, como ruega El Otro PRI? No, pues por más que el presidente de la República sea el presidente de la República y por más que conozca a los precandidatos (a unos mucho más que a otros) nunca los conocerá tanto (ni a los candidatos ni a la realidad del Estado) como el mandatario estatal, así que decidir a ciegas sería, para este caso, una imposición que lejos de unificar al priismo colimense lo agrietaría.

Por eso, la decisión del gobernador del Estado de asumir el liderazgo del proceso de elección interna del candidato del PRI a la gubernatura ha sido acertada, como acertada fue la aceptación de todos los precandidatos de decir no a la guerra sucia y como será importante, así mismo, el establecimiento del procedimiento a seguir para la elección interna más el compromiso de los precandidatos de respetarlo.  Como, nos guste o no, de estos diez convocados saldrá el candidato priista, al juego ya nada más le faltarían las reglas precisas para su competencia inaugural, pues ya están los diez uniformados (Mely Romero, Itzel Ríos, Arnoldo Ochoa, Nabor Ochoa, Ignacio Peralta, Kike Rojas, Federico Rangel, Carlos Cruz, Rafael Gutiérrez y Rogelio Rueda), el árbitro (Mario Anguiano), el público (toda la militancia priista), el campo (Colima) y la portería (la candidatura). Ya lo sabemos: ganará el que meta más goles.

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