Los exhuelguistas universitarios y la ambición de poder

No hace mucho afirmé en esta misma columna que la pasada huelga llevada a cabo por algunos universitarios era una farsa, pues ésta no tenía como interés real el beneficio de los sindicalizados de nuestra alma máter, sino la ambición de poder de los ex huelguistas y sus promotores, a la cabeza de ellos el líder depuesto Leonardo Gutiérrez Chávez. Por estas afirmaciones recibí, como es obvio, espantosas condenas que hoy les regreso a todos ellos en forma de evidencias contundentes: la mayoría de estos adalides de la justicia sindical están canjeando la vida académica por las aspiraciones políticas y usando con ello (lo que es impermisible) la plataforma universitaria para sus objetivos proselitistas. Así, tenemos al líder depuesto Gutiérrez Chávez a la busca de la gubernatura del estado por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); a Marisa Mesian, que fungió como vocera y cronista de la huelga, como candidata por el distrito dos federal del mismo partido, y a uno de los abogados de los huelguistas, Agustín Díaz Torrejón, como coordinador de la campaña del general Gallardo, quien resultó hace unos días el candidato único de Morena para la gubernatura, sepultando con esto, de una forma por demás antidemocrática, las aspiraciones de Gutiérrez Chávez y de Gonzalo Castañeda Bazavilvazo, lo que ha creado ahora una ruptura entre el comité estatal y el nacional del instituto político. Nada, pues, que no hubiéramos imaginado, puesto que desde la formación de Morena en Colima era evidente que sería un partido hecho de tránsfugas resentidos de otros partidos políticos o de otros organismos incómodos, como fue el caso de los ex líderes del SUTUC, hoy impulsores del SITU, nuevo sindicato que nomás no han conseguido legitimar. Mientras este grupo de universitarios va dando bandazos por la vida política y sindical de nuestro estado, otro grupo de funcionarios universitarios acaba de reunirse en rectoría, hace apenas unos días, con el fin de refrendar el trabajo de unidad que requiere nuestra máxima casa de estudios para continuar fortaleciendo su plan de desarrollo. Unos, pues, le dan la espalda a la institución que tanto les dio y les ha dado. Otros, en cambio, son congruentes con su compromiso y responsabilidad y la miran de frente. Como todo en la vida, cada quien tendrá, en un futuro no muy lejano, lo que se merece.

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