Los indígenas en México

Los conquistadores españoles los trataban como “ganado humano” o “rebaños famélicos”.Ese era el término.
Es más: se decretó que no tenían alma y que eran, en realidad, animales.
El padre Las Casas luchó para que se les diera la calidad de humanos y así se trataran, mientras que el racista Sepúlveda, su contraparte, afirmaba que la avaricia de los conquistadores era en realidad un beneficio para las víctimas.
Hacían bien, pues, en matarlos. 
Es ofensivo incluso para los animales (los pájaros, caballos, los perros) saberse en nivel tan bajo.
A los indígenas se les estigmatizó, lo sabemos, desde entonces. Son la clase sin clase, el rostro sin rostro, la fuerza bruta utilizada por españoles, primero, y por ingleses, después. Junto con los negros, que todavía estaban peor por estar hechos para  “aguantar” más las calamidades, los indígenas, pobladores originales de Latinoamérica (principalmente Perú y México), han significado una vergüenza. No son blancos. No son europeos: son los otros.
Aquí nace el origen de las clases sociales, la escisión de la civilización y la barbarie, la fuente de todos los males en nuestra sociedad latinoamericana. De ahí, de los indígenas convertidos luego en campesinos, obreros, etcétera, han surgido los capos del narcotráfico que en tantos vericuetos han metido al país.
Y lo único que quieren es: igualdad, justicia, tierra, libertad, eso que no llegó jamás ni con la indepedencia ni mucho menos con la Revolución Mexicana, que nos legó el ejido, otra forma de control del Estado.
Rebanada del pastel
La clase baja, los pobres, la prole, también desean una rebanada del pastel de los blancos, con esta pregunta: ¿por qué nosotros no, si también somos el país? El desdén es tal que la hija de Peña Nieto, en tono despectivo, les llamó “la prole”, y, no hace mucho, Carlos Talavera, funcionario de Sedesol, en un acto con indígenas, dijo que olían impresionantemente mal: “Shulo huele”, dijo.
Lo malo no es que lo diga y después pida disculpas públicamente. Lo peor es que lo piensa y lo siente como millones de mexicanos que ven con buenos ojos el exterminio de indígenas, como en Acteal, como en Chiapas y como, recientemente, en Ostula, donde exterminaron a los líderes nahuas de esa región michoacana. Pese a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó medidas cautelares: de 300 familias en Xayacalan, quedan nomás 30. ¿Seguirá la “pureza de sangre”?
Ahora que estamos de cara a las elecciones, sería bueno saber  que piensan hacer los candidatos  con un problema que realmente exige resolverse en una palabra: igualdad. Lo demás es demagogia.
Nuestra democracia será siendo de oropel (y de espuma la modernidad de nuestras instituciones) mientras siga habiendo más de 12 millones de indígenas sin voz, sin rostro y sin voto para decidir un destino que, aunque no queramos admitirlo, también es suyo.
Este artículo fue publicado en el periódico El Financiero.

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7 comentarios en “Los indígenas en México”

Rogelio, recuerdo bien ése otro artículo donde hablabas del renacer de los maoríes en Nueva Zelanda, y lo lejano que estamos en México y Latinoamérica (con excepción, quizás, de Bolivia)de esa realidad. Lo más terrible es que los estados nacionales latinoamericanos, surgidos después de las independencias y dirigidos por los criollos, fueron peores con los indios que los propios españoles. Ya después vino, en México concretamente, el mito del mestizaje, pero lo cierto es que somos una sociedad de castas. Aquí siguen mandando los blancos, los criollos, todo lo demás es demagogia. El país es de ellos. Por eso hay que luchar por otro país.

Magda Díaz Morales 6 enero ,2012 a las 1:59 pm

El hablar de Hernán Cortés y la llamada Conquista, es hablar de destrucción, sojuzgamiento avasallamiento, de “Examinar la destrucción de los indios en el siglo XVI desde dos puntos de vista: cuantitativo y cualitativo. Por ahora sólo comento el cuantitativo: En el año 1500 la población global debía de ser de unos 400 millones, de los cuales 80 estaba en las Américas. A mediados del siglo XVI, de esos 80 millones quedan 10. O si nos limitamos a México: en vísperas de la Conquista su población es de 25 millones, en el año 1600 es de un millón. Si alguna vez se ha aplicado con precisión a un caso la palabra genocidio, es a este. Ninguna de las grandes matanzas del siglo XX puede compararse con esta hecatombe. Se entiende hasta que punto son vanos los esfuerzos de ciertos autores para desacreditar lo que se llama la “leyenda negra”, que establece la responsabilidad de España en este genocidio y empaña así su reputación. Lo negro está ahí, aunque no haya leyenda”. Tsvetan Todorov, La conquista de América, el problema del otro (México: Siglo XXI, 1998), p.144.

Querido Rogelio “¿qué piensan hacer los candidatos con un problema que realmente exige resolverse?”, la respuesta la sabemos: nada.

De lo que dices al inicio mi estimado Rogelio, tu manera de concebir la Historia me perece a estas alturas, incongruente; me parece que los latinoamericanos no han aprovechado los aportes del gran Historiador Jose Luis Romero. Aunque parezca increible, los que mas han contruido a hacer “un apartaid” de estos son los indigenistas como Vasconcelos y otros en medio de su confusion intelectual e historica: el indigenismo vendio a precio de oro para el animo de los europeos y otros lo telurico. Seguimos en una irracionalidad completa en cuanto a esto y contribuimos destacando su clase aparte, porque en el conglomerado latinoamericano los pobres tambien son indigenas y eso le agrada a los partidarios de la desigualdad, el caos y la irracionalidad

¡O somos todos indígenas, o no hay ninguno!
Concuerdo con Víctor que no se debe hablar destacando una clase aparte. Basta decir que se debe eradicar la pobreza.

Los “otros”, los difereneetes siempre fueron y serán discriminados en todo lugar. Bartolomée de Las casas defendió a los indígenas (él mismo teníea antepasados marranos), pero hizo lobby ante Felipe II para reemplazarlos con mano de obra esclava africana.
Además, en América latina, visceralmente eurocentrista, aún impera el sistema feudal disfrazado de repúblicas. Y en México eso se nota, en la política y en lo social.

Chester el lobo estepario

Los “otros”, los diferentes siempre fueron y serán discriminados en todo lugar. Bartolomée de Las casas defendió a los indígenas (él mismo teníea antepasados marranos), pero hizo lobby ante Felipe II para reemplazarlos con mano de obra esclava africana.
Además, en América latina, visceralmente eurocentrista, aún impera el sistema feudal disfrazado de repúblicas. Y en México eso se nota, en la política y en lo social.

Chester el lobo estepario

Rogelio: un saludo y más que comentar detalles del texto, ratifico coincidencias de tu visión sobre las condiciones de pobreza en la que viven una gran cantidad de familias de nuestro país, donde se incluyen las indígenas, que por su condición de aislamiento no sólo geográfico sino social, recienten con mayor fuerza el embate de un proyecto, que tiene tintes de genocidio. Sobre los asesinatos en Xayacalan son un ejemplo más de la impunidad y el contuvernio entre grupos de poder político y grupos de poder económico, la resistencia de los indígenas Nahuas de esta región cercana a Colima, es un ejemplo de dignidad que da cuenta de como han sobrevivido las culturas indígenas al exterminio y la dominación.
Un saludo fraterno:
A. Aguilera

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