Los universitarios en huelga de hambre y sus medias verdades

La violencia que aplican los universitarios en huelga de hambre hacia las autoridades, con el pretexto de que ellos ostentan la verdad y este simple hecho la justifica, es temeraria. Es temeraria porque si ahora que no tienen los medios físicos para poder imponerla es insultante, no hay que imaginar entonces si llegaran a tenerlos. Esto es: si Leonardo Gutiérrez Chávez fuera otra vez reinstalado como líder del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC), esperanza que realmente mantiene a los huelguistas en su movimiento y no los dineros del FOSAP, se erigiría un dictador, y constancia de ello fue el hecho de que se reeligió como líder del SUTUC en lugar de haber alentado su democratización, luego de concluir su periodo. ¿Por qué? Por esto: porque él creía que era el único ungido que podía serlo, como lo ha creído siempre Fidel Castro, figura modélica del grupo de huelguistas.  En un país como México, cuya desigualdad social es visible, no es difícil sacar ganancias del río revuelto. El río revuelto es la corrupción que caracteriza a nuestro país. Los pescadores son, para este caso, los universitarios en huelga de hambre. Acusar a un político o a un servidor público de corrupto siempre creerá simpatías, por tanto. Esto no lo han descubierto los universitarios en huelga de hambre, quienes más bien ocultan una verdad que no hay que dejar de evidenciar, y que el mismo Gramsci consignó de esta manera: “el hombre, que por naturaleza es hipócrita y fingido, no dice ‘quiero conquistar para destruir’, sino ‘quiero conquistar para civilizar”. Esto retrata el movimiento de los huelguistas, pues hay evidencias claras de que los victimarios son ellos y debajo de esa piel de ovejas (con la que intentan engañar a la sociedad: y ahí está el constante uso de los reality shows que orquestan con sus familiares como recurso de victimización) esconden las de un fiero animal. La frase de Gramsci, pues, define muy bien las intenciones de fondo del movimiento de los huelguistas, que fingen una huelga de hambre, en primer lugar, como ha sido también demostrado con videos que circulan en las redes sociales y en youtube, y, lo que es peor, fingen que sus intenciones son justas y van encaminadas al bien común (en este caso la comunidad universitaria). No quieren esto, sino, como he dicho, esto: seguir comandando el SUTUC y seguir gozando de los privilegios que ello conlleva, pues las aspiraciones de este grupo de dirigir nuestra alma máter fue truncada al no haber llegado Gutiérrez Chávez a la rectoría.  Por eso: no piensan en el bien común, sino en sus propios intereses, y cuando la voluntad de justicia, como lo escribió Cicerón, “se interesa por asuntos particulares en lugar de emplearse en servicio del bien común, no es virtud, sino vicio”.  Para que la verdad (que estos universitarios en huelga de hambre presentan a medias) esté completa hace falta siempre su otra mitad. Aquí, pues, se las dejo.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios