Médicos

Por haber sido secuestrados de un tiempo a esta parte por lo malo ya casi no disfrutamos lo bueno. Ni lo vemos. Ni lo reconocemos. Esto me lo hizo ver, implícitamente, una familiar muy cercana que me escribió para pedirme encarecidamente que reconociera de manera pública al cirujano plástico Alberto Covarrubias, de quien, según dijo, recibió un trato profesional y humano sin par. Pensé que una tarjeta postal y algún otro detalle serían suficientes para responder a tal bonhomía, pero después, y gracias a este hecho que podría parecer nimio, me sumí en una profunda reflexión. Pensé que si se hubiese tratado de algo malo, habría estado presto para denunciarlo, como lo he hecho siempre, pero por qué mi fuero interno no mostraba esta presteza para reconocer una buena labor, si la misma energía que utilizamos para hacer justicia contra las fechorías podría servir también para enaltecer las virtudes, y de este modo estimularlas. Cada quien tiene en su haber una lista de buenos y malos médicos, con los que se ha encontrado a través de los años. A los malos quisiéramos matarlos en la vía pública (a decir verdad), por qué no entonces festejamos, también en la vía pública,  a los buenos, como en el caso del cirujano plástico Alberto Covarrubias, o, para hablar de mi propio caso, del cardiólogo Alfonso Bayardo, el médico general Jorge Noriega o el dentista Enrique Chávez. O en el de otros: los médicos Christian Torres, Ulises Ramírez, José Rivas Guzmán, Julián Ríos, Daniel Tintos, etcétera.  Si bien cada quien habla como le fue en la feria, y tal vez un médico que con alguien fue bueno no lo fue con otro, también es cierto que lo mismo sucede con los malos, que con el siguiente paciente fueron tal vez tan buenos como con ningún otro. Normalmente son excepciones a la regla, nada más, porque los buenos médicos son buenos siempre y los malos, malos siempre también. Y hay  que, por ello, seguir reconociendo a los unos y denunciando a los otros. Y, dicho sea de paso, sin que nos tiemble la mano.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios