México: de la incompetencia a la ineficiencia

La otra mañana, como de costumbre, leía la prensa y, mientras avanzaba, fui cayendo en la cuenta de que (casi) todo lo que hacen los servidores públicos o políticos de mi país es para mañana o pasadomañana candidatearse como. Servidores públicos o políticos se convierten, de un día para otro, en buenas personas: dadivosos, condescendientes, espléndidos, magnánimos. Nada nuevo de lo que ya todos sabemos. Pero el problema es que de un tiempo a esta parte se ha hablado (jactanciosamente) de la modernización en la manera de hacer política en México y pareciera, como siempre, que esa modernización ha pasado por los discursos oficiales pero no por las costumbres y hábitos de aquellos que los detentan.  En México todavía se sigue considerando el hacer política como una de las formas más “inteligentes” de alcanzar el éxito (dinero, poder, fama incluso) sin necesidad de quemarse las pestañas en una universidad. Basta con pegársele a un político importante (llevarle el maletín, contestarle su teléfono o email, guardarle oscuros secretos, darle por su lado) para que la carrera política empiece su ascenso. Y como la mayoría de nuestras leyes son bien estrictas para unos y extremadamente flexibles para otros, y a veces todo depende de si hace sol o no, pues ahí tenemos luego a las personas erróneas en los puestos equivocados. El que dirige, por ejemplo, la Cámara de la Construcción es veterinario, sí, pero no importa porque es ahijado del senador. El que dirige la Secretaría de Salud es ingeniero, sí, pero no importa porque es primo de la esposa del hermano del ministro. El que dirige los destinos del partido no sabe nada de teoría política, sí, pero qué importa porque, en cambio, puede traerte mil acarreados para el mitin de mañana en menos de dos horas. Y así: si vamos sumando, y sumando, nos daremos cuenta claramente del origen del por qué nuestros funcionarios no funcionan y, en consecuencia, nuestras instituciones tampoco.  Nuestro sistema va y viene de la incompetencia a la ineficiencia, todo por el mismo camino. Y no rebusques, porque te sobrarán ejemplos e historias para contar, como esa de la señorita que no sabía y te dijo que esperaras en la línea porque le preguntaría a la otra señorita que tampoco sabía pero que le dijo a la señorita que te dijo que esperaras en la línea que le preguntaría a otra señorita que tampoco sabía pero que le dijo a la señorita que le dijo a la señorita que te dijo que esperaras en la línea que le diría a otra señorita. Y así hasta el infinito. Lo peor de todo es que, como lo decía, en el periódico de hoy leía algo como: “no pierdan de vista a fulanito, hijo de un reconocido empresario, porque seguramente va para presidente municipal, el joven ya empieza a hacerse notar, esa es la juventud que necesitamos…”. Ante todo eso, no tuve más remedio que concluir: el mejor país es siempre, obviamente, el que apenas será.

AFmedios

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1 comentario en “México: de la incompetencia a la ineficiencia”

Saludos Rogelio. Una triste realidad que nos acosa diariamente. Todos pagamos por la corrupción rampante en nuestros países. Gracias por hacer la diferencia. Te abrazo on renovadas fuerzas y felices fiestas.

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