México, un país sin futuro

La carrera (de cien metros, de doscientos, de trescientos metros) de los políticos de ahora parece ser ya una carrera sin paradero cierto ni claro objetivo. Es algo así como sucede con esa gran masa que pasa por la calle protestando y que va uniendo a espectadores que no saben muy bien de qué se trata el asunto pero que se dejan llevar por la avanzada. Es decir: el político de hoy (municipal, estatal, nacional) no tiene futuro porque precisamente no tiene presente. No está en el presente. Apenas asume un cargo (político) y ya está pensando en cómo conseguir el siguiente. Es presidente municipal, por ejemplo, y lo primero que hace al llegar a la oficina es revisar si las arcas del municipio son jugosas como para solventar una buena campaña que lo lleve a la gubernatura. Y así. De forma que si el político de hoy no tiene futuro, tampoco lo tiene la política, que está hecha de políticos sin futuro. Y si no lo tiene la política, tampoco lo tiene México. Alguien podría titular incluso un libro así: México, un país sin futuro. Y escribir, luego, cualquier cosa porque cualquier cosa que se diga a estas alturas de la política mexicana es cierta. Yo no tengo demasiada injerencia sobre lo que pasa en un pueblo de Japón o Malasia, ni siquiera la tengo sobre un estado de México (Tabasco o Nayarit), ni siquiera –creo- la tengo sobre mi propio estado, aunque –en este caso- la esperanza nunca muera. Tal vez por eso escribo. Y tal vez por eso mi mano no se canse de insistir en que los futuros están hechos de presentes, como las novelas de palabras. Y que así como para escribir una novela se necesita uno sentar ritualmente todos los días frente a la máquina para trabajar en ella de siete a ocho horas diarias mínimo, así para construir el futuro de un país o ciudad se necesita trabajar en el presente, todos los días, de siete a ocho horas diarias mínimo, porque de otra manera los resultados –lo hemos visto ya- son países sin paradero cierto ni claro objetivo. Son países sin futuro, como los políticos de ahora.

Ecos de la Costa

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1 comentario en “México, un país sin futuro”

Víctor Hugo Alarcón 5 febrero ,2010 a las 10:27 pm

Si tan solo la gente creyera en el respeto, tendríamos ganado un gran trecho, la solución no está en la política sino en la educación, pero queremos correr antes de caminar siquiera y cada quien jala agua pa su molino y es siempre la misma historia forever and ever, god bless mexico, or, at least, don’t forget it.

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