Nota Roja

Hace poco, en los Encuentros por la Seguridad, se habló de la función que estaban cumpliendo los medios en esta guerra contra el narcotráfico. Se decía que había que informar sin aterrorizar o, en el mejor de los casos, alarmar. Hubo estiras y aflojas, dependiendo de la filosofía, digamos, de cada medio, pero al final, el sentido común nos dice que hay que protegernos de la mirada extranjera (que ya de por sí nos ha puesto una cruz negra) y proteger al mismo tiempo a la sociedad (no menos escandalizada).
Digo esto porque ayer, sin ir más lejos, en este mismo periódico, mi periódico desde hace ya casi diez años, aparecieron diez notas en primera plana. De las diez notas, siete anunciaron tragedias. Esto es, el setenta por ciento de la información nos da malas noticias. De esta información, sin embargo, cuatro notas no pertenecen al estado de Colima. Es decir, el 40 por ciento de la información es de tragedias sucedidas en otro estado, específicamente de Jalisco.
Y yo me pregunto: teniendo en cuenta la situación que vive México con respecto a la violencia, ¿es necesario alimentar la primera plana de un diario de dimensión local –aunque sea lea por Internet en Nueva Zelanda- con tragedias sucedidas fuera de nuestro estado?, ¿no confunde esto más al lector colimense?, ¿no le pone negra la ventana por la que mira y se mira?
Y más preguntas: ¿qué tipo de sociedad queremos?, ¿qué queremos del lector?, ¿y qué clase de periodistas y periodismo esperaríamos en el futuro? Estas preguntas podríamos extenderlas a otros medios de información de Colima y México, todo ello con la esperanza de buscar un equilibrio entre lo que es y no es, entre lo que debe ser y no debe ser, que a este dilema se reduce, prácticamente, toda nuestra existencia.

Ecos de la Costa

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