Obras con dos bocas

Desde hace muchos años tengo clara una sola cosa: las obras deben hablar por uno. Por eso, casi obsesivamente, me siento al escritorio únicamente a escribir. No cuento borreguitos ni ando buscando a ver qué está haciendo mi vecino escritor, ni tampoco si mi vecino escritor plagió o no plagió, para luego irlo a denunciar y así poder yo parecer la única estrella en el firmamento. Eso es lo que pasa con muchos políticos de ahora: a falta de obras, de acciones reales al servicio de la sociedad que representan, se ponen a buscarle ronchas al vecino político de al lado. ¿Dejará algo esto acaso? Pongo, porque es lo único que se me viene a la cabeza, a Locho Morán como ejemplo. Yo quisiera, sí, que siguiera siendo un defensor de la transparencia no sólo colimota sino nacional, y no sólo nacional sino mundial, pero también que me informara –yo que soy colimote y mexicano, pero también ciudadano global- qué carajos está haciendo como diputado federal. Entras a su página www.leonciomoran.com y vale pa’ siete chingadas. ¿Así habla un ciudadano enojado? Bueno, así habla el escritor (yo) que le da voz. La página no tiene nada de información. En twitter escribió el 5 de Mayo de 2009: “Hola a todos, en menos de 24 horas está disponible mi portal en internet. Te espero”. ¡Y esa hora no llega! Lo de la transparencia y bla bla bla está muy bien, pero yo lo que quisiera saber es cuántas iniciativas ha presentado el diputado Morán, cuántas personas o qué sectores de la población se beneficiarán con ello, etcétera. Si no, qué pedazo de diputado se es así. Es como si yo me llamara escritor por aquí y escritor por allá y cuando me preguntaran cuántos libros he publicado, yo les dijera que todavía ninguno, que es que me ando dedicando a ver quo otros no publiquen, o qué han plagiado otros, porque entre más haga ver imbéciles a los otros, más inteligente pareceré yo. El gobernador y su gabinete debe, pues, ponerse unos aparejos y sólo concentrarse en trabajar, en escribir obras en beneficio de la sociedad, que es a la única que deben, como siempre, rendirle cuentas al final del año.

Ecos de la Costa

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