Para no dar más pena, dar más justicia

 Hace poco hubo una especie de debate en torno a la propuesta de incrementar las penas para secuestradores, homicidas, etcétera. Se habló, incluso, de cadenas perpetuas. Leí los pronunciamientos, incluidos los institucionales, no sin cierto asombro. Quise escribir, pero preferí pensar dos veces. Mientras pensaba, recordé un pasaje de El espíritu de las leyes, de Montesquieu, que leí cuando era estudiante de leyes. El pasaje es para subrayarse y dice: “la causa de todas las relajaciones de la costumbre proviene de la impunidad de los crímenes, y no de la moderación de las penas”. Lo releí un par de veces más y resolví que, en lo profundo, la aplicabilidad de esta sentencia sigue vigente, y le queda como un saco cortado a la medida a una sociedad como la mexicana, en donde la impunidad reina y la justicia es, tal parece, un artículo de cuarta necesidad. Sin ir más lejos, pensé en las brechas que abre la corrupción entre pobres y ricos, y me detuve en los pobres: sin trabajo, con hijos, llenos de necesidad. ¿Qué otro camino les dejamos? Entiéndaseme: no estoy a favor de los secuestradores, homicidas, etcétera, ni de las endebles penas que se les aplican, pero sí, en cambio, en contra de que haya tantos políticos corruptos y tantos empresarios corrompedores para quienes las penas no llegan nunca. En este sentido: si las personas que imparten justicia son injustas, ¿qué podríamos esperar de sus leyes? Yo tengo la certeza de que si cerráramos un poco –tan sólo un poco- el abismo que existe entre ricos y pobres, no se haría necesario aumentar las penas de nada porque la sociedad viviría menos atribuladamente y, por tanto, con mayor credibilidad de las leyes que la rigen. Reformar las penas no es, pues, el asunto de fondo en este debate sino, sobre todo, buscar la forma de ser aún más justos, porque, de otra manera, y como dice la vieja máxima, “más vale dejar impunes a cien culpables que castigar a un inocente”.

Ecos de la Costa/ Escucha también este Paracaídas en La Mejor FM, 92.5 de tu radio, el martes a las 8:30am.

Escribe un comentario en este artículo

8 comentarios en “Para no dar más pena, dar más justicia”

Montesquieu es uno de mis referentes, aunque soy escritor y no leguleyo ni mucho menos. Pero ¿Por qué no se ataca a la causa en lugar de castigar el síntoma?
Si en lugar de un simple encierro del delincuente… cuya manutención está a costas del ciudadano (el Estado, somos todos), se lo hace TRABAJAR para pagar su pena, tal vez sería una solución. En vez de prisiones: talleres-escuela de artes y oficios con régimen moderado de vigilancia, que podrían ser brazaletes GPS y trato humano, creo que podría dar resultados.
La mayoría delinque por falta de incentivos, empleos, oficio o profesión y ambición de enriquecimiento rápido.
También la falta de educación y oportunidades despierta rencor de los excluidos del “sistema”, que se vengan contra el ciudadano y no contra el Poder.
Si en lugar de fortalezas-prisiones… que son verdaderas escuelas del delito, se hacen granjas agrícolas, fábricas o centros de reeducación… en el respeto a las leyes, las mentes de los marginales tendrían otra orientación… hacia la música y otras artes. ¿Por qué no probar?
Además las leyes son punitivas, restrictivas… pero no hay estímulos para el buen ciudadano, como premios nacionales o unicipales a la buena conducta. ¿Por qué?
Dejo a los lectores la respuesta

Chester el lobo estepario

Concuerdo totalmente contigo, Rogelio. Lo que propones sería un modelo más humano que el de Singapur, pero con resultados similares: que el contribuyente no tenga que mantener con sus impuestos a quienes delinquen.

He subido tu artículo a mi espacio de Facebook.Saludos

Comparto su opinion, el re-diseno de los centros de re-adapatacion, donde los presos se mantengan 100% ocupados, yo creo que hay tantas personas que fueron arrastradas a cometer los actos que han cometido, las cifras de personas en los centros penitenciales lo dicen por si mismas y todos sabemos que es por el mal sistema que tenemos en Mexico, no estoy hablando de segundas oportunidades, sino mas bien de que estas personas restituyan a la sociedad con su trabajo, dando tal vez un empujoncito de mejora al sistema. La tecnologia seria una estupenda herramienta, tenemos grandes inventores. Pero una de las mas importantes cosas que pueden hacer ayudar mas que ninguna es el castigo al delito de la (corrupcion) aplicando a este el castigo similar o mayor que al de los mas graves. Para mi este siempre ha sido el mayor delito de nuestra sociedad. Gracias Rogelio por permitir expresarnos.

poco escribire por q no sirve, pero dire,q te sobra razon y es por demas repetirlo, el hilo se revienta por lo mas delgado, no es necesario quien tiene agarrada la parte mas delgada. Me hiciste recordar en el sexenio de Fox, cuando se vendio Banamex, no se pago ni un centavo partido por la mitad, haber si sabes de eso, has un comentario, saludos.

Raquel Huerta-Nava 16 febrero ,2011 a las 5:27 pm

Estoy de acuerdo con tus reflexiones Rogelio, una sociedad más igualitaria es una sociedad más justa, ambos conceptos van de la mano. Para ello es necesario ir reformando las leyes para que se castiguen delitos que ni siquiera están considerados como tales en México. El reto más tremendo que tenemos es el combate a la corrupción. Coincido con el comentario de Evita de la Vega, las personas delinquen porque carecen de oportunidades, de preparación, y de posibilidades reales. Esto también implica mejorar la calidad de la educación sin intereses creados de por medio. Hay muchas formas de ver este problema. Te mando un cordial saludo.

Rogelio:
La realidad del país sí es terrible. Es poco lo que puede hacerse, pero se hace: emitir la opinión propia, comentar la de otros, escribir, leer, estimular a otros para que también lean y piensen y expresen sus ideas. No alcanzamos a ser voz, es menos que un rumor. Pero, ¿si el rumor se expande?, ¿si penetra como la humedad?, ¿si crece como la hiedra?
Entonces, gracias por tus textos que generan conciencia.
Un abrazo

Me deja pensando tu escrito. Realmente el contexto en el que vivimos es difícil, sin embargo,creo que es posible el cambio si modificamos las formas de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo en que vivimos. Creo que es al interior de cada uno y cada una donde hemos de hacer modificaciones. Es conciencia, es justicia, es el idealismo materializado en acciones reflexionadas lo que puede genrar cambios. El sistema de justicia está mal, pero…y qué hacemos cada uno de nosotros cuando nos permitimos y justificamos acciones y actitudes que van en deterioro de nuestro entorno inmediato natural y social?..Los males no comienzan grandes, creo que son graduales.
Felicidades por tu forma tan sencilla de comunicar lo que sabes y piensas.

eu na verdade nesse mundo que estamos nao sei mas diferençia lei justiça e pena!!!!!!!!!! jhessyca contato=96868247

Comentarios