Partidos y traidores

La lucha por el poder es como la lucha por la sobrevivencia: todo se vale. Si es poco el poder por el que se lucha, mayor será la violencia que éste genere, como en la ley de la oferta y la demanda. En México se ha sobreadelantado el camino hacia las elecciones presidenciales de 2012. En México todo se ha sobreadelantado ya porque México es un gran barco que naufraga. Los partidos políticos y sus actores no saben que la mirada extranjera no distingue entre PRI, PAN o PRD. Ven a México en su conjunto, como deben mirarse todas las cosas, y como tal lo juzgan. Lo mismo pasa con los jugadores de la selección mexicana (que ayer ganaron a Nueva Zelanda, por cierto): no se fijan si Rafa Márquez es de Chilapa o si Luna es de Santelmo. Se ve a la selección mexicana en su conjunto y así se le juzga, bien o mal. Y lo mismo pasa con las universidades. No se ve si es ITESO o si es UdeC. Se ve de dónde son (país tercermundista) y todas entran en el mismo paquete. Me consta que ninguna universidad mexicana puede competir con cualquiera de Japón, sea ésta peor, así es que no gasten padres de familia en darles a sus hijos la mejor educación, mejor háganles saber siempre que son ellos (esfuerzos individuales) los que marcarán la diferencia. Pero hablaba de la lucha por el poder, que se ha visto avanzar descabelladamente en los últimos meses. Y me refería a los partidos políticos y a sus actores, que buscan también por todos los medios descalificar al adversario, como acaba de suceder con el desencuentro entre el gobernador y el secretario del Trabajo. Eso está bien. Es lucha en igualdad de condiciones, y es tan interna como intestina. El problema es que dentro del PAN, y dentro del PRI (me refiero a los del Otro PRI) y ahora dentro del PRD hay traidores que antes se beneficiaron de las mieles del partido y ahora, por no haber conseguido las prebendas esperadas o por buscarlas, le van enterrando a éste puñales por la espalda ante la mirada inexpresiva de sus dirigentes tanto estatales como nacionales. No debería ser así: aquellos miembros de partido que estraguen al partido, y con ello a la sociedad misma, deberían ser despedidos o, en el menor de los casos, sancionados. Si es impensable pensar en el respeto a las reglas del juego entre partidos, por lo menos deberían hacerse respetar las del propio organismo, cuyo cáncer parece haber entrado también en fase terminal.

Ecos de la Costa

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1 comentario en “Partidos y traidores”

JOSE GONZALEZ GARCIA 27 julio ,2012 a las 6:29 pm

APRECIADO Y ADMIRADO ROGELIO: SOY UN ASIDUO LECTOR DE TUS ARTÌCULOS.tAN JOVEN Y CON TANTA MADUREZ. SEGURAMENTE ORGANIZAS MUYU TIEMPO PARA PODER PRODUCIR TANTO LITERARIAMENTE HABLANDO Y DE ALTÌSIMA CALIDAD. EX TOTO CORDE. JOSE`GONZA`LEZ GARCÌA

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