Rafael Lemus, de crítico literario a intelectual chapulinero

El crítico literario Rafael Lemus publicó hace unos días una carta abierta dirigida a Enrique Krauze, director de la revista mexicana Letras Libres, caracterizada por su caudillismo cultural y sus canonjías con el gobierno federal en turno.

 
En esta carta, Rafael Lemus, quien fungió mucho tiempo como sicario del cártel cultural, toma distancia y, después de enfatizar su conversión al socialismo y su repudio a toda práctica capitalista, se erige mártir. Escribe:

Se me ha dicho que puedo expresar mi disenso –siempre y cuando no sea radical– en las páginas de Letras Libres y dar la lucha desde el consejo. No estoy seguro de lo segundo: mi función como consejero editorial ha sido siempre menor (rara vez se me ha consultado algo) y, a mi juicio, los dos o tres dictámenes críticos que entregué sobre la revista no fueron atendidos. En cuanto a lo primero: me parece mejor exponer mi desacuerdo –a veces radical– desde otra parte.

El caso Lemus es curioso. Si se revisan sus colaboraciones en Letras libres éstas datan (así a ojo de buen cubero) de 2002. La última que registra la versión online de la revista es de julio de 2013 y es sobre un libro de Ulises Carrión traducido por Heriberto Yépez, quien hace un par de días le pusiera una tunda al reconvertido Lemus.

 
¿De verdad tuvieron que pasar diez años para que Lemus se diera cuenta de lo que es Letras libres, que, dicho sea de paso, siempre ha sido la misma? La memoria de Lemus es infiel, no así la de sus lectores.

 
Con su carta, el joven crítico literario nos da la solución de su propia charada: en realidad su transformación ideológica (“desde hace tiempo me he ido desplazando hacia la izquierda”) es la argucia para esconder sus verdaderas motivaciones: Letras libres ya no me sirve porque Letras libres, obviamente, ya no sirve.

 
En el fondo, Lemus no se ha dado cuenta que ha aprendido también las lecciones de sus mecenas, para quienes esa carta debe ser un homenaje. El marxismo de Lemus, por tanto, proviene no de Carlos sino de Groucho, y su máxima es la misma que parecen aplicar esos políticos que brincan de un partido a otro (como los chapulines) según sus propios intereses: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.

Perdimos, por lo visto, a un crítico literario que prometía. Bienvenido nuestro más joven intelectual chapulinero.

 

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1 comentario en “Rafael Lemus, de crítico literario a intelectual chapulinero”

¿En qué residía el pecado de “Letras Libres”? Quiero creer que la literatura es “a-política”. Un saludo cordial, excelente columna.

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